La Psicología Clínica y la Atención a la Salud Mental


Por: Francisca Domínguez Núñez | Publicado el: 10 octubre 2021

“ATENCIÓN DE SALUD MENTAL: HAGÁMOSLA REALIDAD”

10 de octubre, día Mundial de la Salud Mental 2021, OMS.

En el artículo del 5 de octubre de 2021, se destacó lo importante que es la salud mental en la vida del ser humano, y, no solamente tenerla sino lograr mantenerla a pesar de las vicisitudes del diario vivir, enfatizando el hecho de priorizar en la misma. La presencia de salud mental está asociada a la funcionalidad, adaptabilidad y balance emocional. En tanto que su ausencia está relacionada con temas de intranquilidad, insatisfacción general, hasta posibles indicadores de algún trastorno mental. Aparte del sano afrontamiento de las tensiones de la vida diaria, la salud mental se ve reflejada en la manera en que “nos relacionamos con nosotros mismos y con los otros”. Es más fácil quejarse y depositar ciertas responsabilidades de los conflictos afuera de sí, cuando ciertamente es prudente ver dentro de cada uno.

No se está inmune de padecer un trastorno mental en cualquier momento de la vida. Según la Organización Mundial de la Salud (2020) para el 2030 los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo.

La ocasión es oportuna para hacer eco del lema de la salud mental para este 2021 “Atención de salud mental: hagámosla realidad”, que invita a realizar esfuerzos activos en pro de este bien. Las preguntas de rigor serían ¿qué se puede hacer?, ¿cómo se hace?, ¿cuándo?, ¿con qué? y ¿quiénes?

Las acciones tendientes a evidenciar la atención a la salud mental son abundantes, diversas e interesantes, como parte de un proceso activo, continuo y permanente a lo largo de la vida. Pueden ser actividades inherentes, parte integral del sujeto y de su higiene mental; así como aquellas puntuales que responden a situaciones específicas. No tienen que ser exageradas o que le signifiquen mayores gastos al sujeto.

A la salud mental se le debe asignar el valor que posee en la vida de todos, y por ello, se propone que las acciones a su favor sean parte de un continuo; desde aquellas consideradas escuetas, espontáneas (por ser diarias) hasta las más pensadas, reflexivas y complejas.

Es necesario resaltar que la salud mental es tarea de todos, grandes y chicos. Algunas acciones generales (aplicables a todos) que muestran la atención a la salud mental son:

  • Cuidado del sueño, de forma que el mismo sea verdaderamente reparador
  • Mantener una alimentación balanceada
  • Practicar alguna actividad física
  • Utilizar la comunicación asertiva
  • Atención al presente, en el aquí y ahora
  • Favorecer actividades de disfrute y relajantes: hobbies, lectura, relajación y/o meditación
  • Tener estrategias saludables para el manejo del estrés
  • Alejarse del uso y abuso del cigarrillo, alcohol y sustancias psicoactivas
  • Invertir y mantener relaciones sociales sanas.

También se puede accionar desde una óptica pertinente a los diversos grupos etáreos, así:

  • En prescolares: Como parte inicial del desarrollo psicosocial del individuo es imprescindible establecer las bases sólidas que faciliten el afrontamiento de las diversas tareas vitales; tareas que son consideradas crisis de la vida, y que su manejo depende de la salud mental. Adicional hay que estar atentos al contenido visual, táctil y auditivo que se les brinda, favorecer la alfabetización emocional y juego adecuado.
  • En escolares: Beneficiar con hábitos diarios sanos y funcionales.
  • En adolescentes: Fomentar relaciones sociales saludables y mejor comprensión de su realidad emocional.
  • En adultos: Conceder preponderancia a la salud en general y la mental en particular.

Se debe resaltar que, para tener un adulto sano mentalmente, debe de ser favorecido desde la infancia temprana. Tener salud mental es algo que se construye día a día, no es algo automático. Desde los primeros años se abonan y se van creando lazos afectivos sólidos y seguros, indicadores de confianza y estabilidad emocional que van a impactar en los años posteriores. Hay que lograr responder a las reales necesidades de los niños, niñas y adolescentes. Así como se sientan las bases de lo positivo y adaptable también se establece de lo negativo y desajustado mediante la negligencia, los malos tratos, la violencia física, emocional, verbal, sexual, el abandono físico y emocional y otros indicadores que van a dejar huellas o secuelas en el individuo que afectarán su salud mental.

Cuando hay antecedentes de algún padecimiento mental en la familia es necesario, con mucho más ahínco, comprometerse con acciones que lleven a preservar la salud mental.

Finalmente, referente a la temática presentada se debe estar abiertos a la posibilidad de buscar atención profesional en salud mental (psicológica o psiquiátrica) de requerirlo, dejando atrás mitos y eufemismos de “estar locos” o de ser débil.

Bibliografía

Kazi, G. y Ajerez, M. (2008); Salud mental: Experiencias y prácticas; Editorial Espacio, Argentina.

Organización Mundial de la Salud. 2020.

La autora es Doctora en Psicóloga clínica-Psicoterapeuta certificada y Profesora de la Facultad de Psicología


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