A 29 años de la Invasión


Por: Dr. Eduardo Flores Castro | Publicado el: 20 diciembre 2018

El 20 de diciembre de 1989 el ejército más poderoso de la tierra invadió Panamá. Dos generaciones después, en sólo 30 años, desconocen, conocen poco o tienen poco o ningún interés por saber sobre este dramático hecho.

Después de la  de los Tratados Torrijos-Carter, estaba previsto que nuestro país retornara a la democracia. Pero esto no ocurrió. Repentinamente Omar Torrijos muere en un “accidente”. Los militares de nueva generación decidieron permanecer en el poder. Los opositores al régimen, con un alto poder de convocatoria y con apoyo internacional, articularon un movimiento insurreccional sin precedentes. 

Al desconocer el repliegue, los susodichos militares, protegidos por agencias estadounidenses, establecieron una férrea y arrogante dictadura. Creando de esta manera el pretexto para la invasión a Panamá por aire, mar y tierra.

Aún hay muchos panameños que justifican la invasión con razonamientos del tipo: -“Noriega le declaró la guerra a Estados Unidos”-.  Otros, los menos, desde una perspectiva ética, señalan: -“Nunca hubo razones lógicas para semejante atrocidad”-. 

Lo cierto es que cayeron bombas del cielo, muchas bombas. Que hubo muertos, muchos muertos y heridos. Y que las secuelas psicosociales aún no han sido de forma serena y desapasionada cuantificadas.  

Sobre estos traumáticos hechos, se han escrito libros, literatura, testimonios de víctimas, crónicas, revistas y otras publicaciones que reposan tragados por el polvo de la apatía en los escaparates de las bibliotecas.  Incluso, se habla poco en las aulas de clases de estos temas. Tal vez no entiendan que cubrir con un velo el pasado enceguece el porvenir.


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