La indigencia en Panamá, entre la estigmatización y la inclusión social


Por: José Vergara | Publicado el: 19 octubre 2021

Recuerdo aquel día mientras esperaba para entrar a una oficina pública en el área de la Ave. Cuba. De un momento a otro un hombre de contextura delgada, ojos azules y cabello rubio se acercó con afán a un depósito de basura municipal;  quizás con una fe inquebrantable de encontrar entre la basura un poco de comida o algún objeto de valor.

Aquella escena captó la atención de los presentes. Algunos murmuraban  esperando ver la suerte de aquel hombre que no dejaba de meter sus manos entre las bolsas; una y otra vez, sin poder encontrar algo de interés para él. La indiferencia de algunos espectadores, dejo en evidencia el estigma generalizado de una sociedad que suele pensar o creer que la indigencia; solo puede presentarse con un rostro curtido, cabello despeinado o ropa andrajosa y mal oliente.

Lo cierto es que la indigencia es una realidad palpable en nuestro país, sobretodo en la ciudad capital, a donde según cifras del Municipio de Panamá  hay más de de 500 personas en la calle, sin hogar, ni comida. Muchos de ellos con enfermedades mentales o adicciones que los lleva a ser más violentos; siendo San Felipe, Santa Ana, Curundú y Calidonia los corregimientos de mayor incidencia.

En la actualidad, pese a las grandes transformaciones en materia de crecimiento económico y megaobras, nuestro país ocupa el sexto lugar con mayor desigualdad económica del mundo. Lo que indica que dichas riquezas generadas, no llegan adecuadamente a las clases sociales de mayor vulnerabilidad;  lo cual es la carne de cultivo perfecta para la indigencia.

Los aportes del gobierno central a las diferentes ONGs que brindan atención a estas personas son muy bajos, máxime cuando sabemos que atender la indigencia conlleva no solo brindarle techo y comida. También se debe dar tratamiento a su salud, adicciones, delincuencia o violencia. Adicional al gasto económico y los prejuicios que esto genera a las actividades comerciales y económicas de las áreas concéntricas al problema.

Reforzar la inclusión social debe ser el compromiso ineludible de cualquier gobierno, no solo en favor de aquellos que se encuentran en situación de pobreza; sino también de aquellos que están en franca vulnerabilidad. La ciudadanía no debe voltear la mirada y ser indiferente, debemos involucrarnos activamente brindando una mano amiga libre de prejuicios y conscientes de nuestra responsabilidad social.

El autor es Estudiante de Periodismo


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