Los dilemas éticos y las nuevas tecnologías


Por: Leonardo Flores | Publicado el: 26 julio 2021

Hace poco más de una década participé de un seminario en el que se abordó el tema sobre Ética Periodística, en el que se puso a debate cuál es el verdadero rol de un periodista.

Para lograr una mejor comprensión del tema, el expositor narró hipotéticamente este ejemplo.

Un equipo de periodistas es asignado a una cobertura en un área remota de la ciudad. En camino a su destino, ya muy lejos de su área de trabajo, se percatan de que en ese preciso momento se registra explosión en una fábrica. El lugar arde en llamas, hay varios heridos e inclusos muertos. El equipo de periodistas se detiene en el lugar.

Paso siguiente el expositor lanzó la siguiente pregunta: ¿qué deberían hacer?, instalar su unidad móvil y transmitir en directo los hechos o utilizar su unidad móvil para trasladar heridos al hospital más cercano y tratar de salvar vidas.

Muchos de los que estaban sentados cerca de mi coincidieron en que se debería utilizar la unidad móvil para trasladar a los heridos.

"La vida de las personas es lo más importante", decíamos totalmente convencidos de nuestra forma de pensar era la más correcta posible y que al final obtendremos esa satisfacción de que hicimos algo por ayudar y no quedamos como periodistas carroñeros que se aprovecharon de un situación para ganar primicia y protagonismo.

Sin embargo, la respuesta del expositor cayó como un balde de agua fría en toda la sala. El deber del periodista es informar, el deber de un médico es atender enfermos, fue la respuesta.

En conclusión, el periodista debe informar los hechos, de esa forma se da a conocer la noticia, lo que permitirá que la ayuda llegue al lugar lo más rápido posible.

Traigo como ejemplo esta situación en el que se planteó un dilema ético que hace 10 años atrás era más común de lo pensábamos y en donde los criterios para publicar algo eran sumamente estrictos.

En cambio, hoy en día, la realidad de la profesión plantea nuevas disyuntivas en las coberturas diarias. El internet y las redes sociales se han convertido en un gran aliado de los profesionales de la pluma, pero también nos ha hecho cometer errores, que nos lleva a sacrificar lo más preciado que tiene un periodista que es su credibilidad.

En los tiempos actuales, y en medio de la proliferación de las noticias falsas en redes sociales, nos enfrentamos a dilemas tales como: ¿lo público sin estar seguro de que sea cierto o falso o espero confirmar el hecho con las fuentes primarias y sacrificar la primicia? ¿Lo público para ser el primero y si es falso lo elimino de las redes o la web y así no pasa nada? ¿Lo público y si es falso pido disculpas?

Sí, así prácticamente están los criterios para definir la calidad de la información que se publica. Solo basta con ver las redes sociales o páginas web en donde los ejemplos abundan.

En estos tiempos, en el que todo aquel que tenga una cuenta de redes sociales publica información, los periodistas debemos reforzar estos principios éticos que exigen obtener de primera mano información certera que no afecte a terceros y, principalmente, la credibilidad del profesional.

Las experiencias que se han conocido en los últimos años nos reafirman que partir por delante o tratar de dar una primicia sin haber consultado las fuentes respectivas que confirmen o desmientan dicha información puede convertirse en un boomerang que golpeará duramente el prestigio de la profesión. 

El autor es Estudiante de Periodismo


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