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Estrategias de la contraargumentación en el discurso académico

Por: Itzela Navarro Vega | Publicado el: 09 junio 2026



La contraargumentación es una estrategia discursiva que replica o responde a algo ya emitido, es decir, anticipa posibles objeciones a la tesis que se defiende con el fin de fortalecer la argumentación presentada en el discurso. Este recurso académico tiene la finalidad de convencer, persuadir al lector de que la tesis es verdadera, pues brinda razones o evidencias a favor de la proposición, es muy utilizado en el género de ensayo argumentativo y en debates grupales.

En el ámbito académico, la contraargumentación trata de demostrar que el autor ha considerado diferentes perspectivas sobre un tema y que cuenta con razones sólidas para sostener su posición, para ello es importante destacar el comportamiento de los conectores básicos en los textos. Los más frecuentes son: sin embargo, no obstante, a pesar de ello, en cambio, por el contrario, ahora bien, con todo, aunque, si bien y pese a que.

Es importante señalar que los contraargumentos expresan lo contrario de lo que se espera. Significa que, los enunciados indican juicios que no relacionan bien, pues el enunciado introducido por el conector permite contrastar la información que le precede. Martín Zorraquino y Portolés (1999), señalan que “los marcadores contraargumentativos son los que vinculan dos miembros del discurso, de tal modo que el segundo se presenta como supresor o atenuador de alguna conclusión que se pudiera obtener del primero”.

Función de los conectores contraargumentativos en el discurso académico

Los conectores contraargumentativos cumplen la función de relacionar ideas que presentan algún grado de oposición, contraste, restricción o matización dentro de un texto. En el discurso académico, estos conectores permiten introducir argumentos que cuestionan, limitan o refutan una afirmación previa, favorece una exposición más crítica, coherente y equilibrada de las ideas. Su empleo facilita la incorporación de perspectivas alternativas, la formulación de objeciones y la matización de conclusiones, contribuye así a la construcción de textos más coherentes, críticos y con argumentos sólidos.

  • Expresan contrastes entre ideas: muestran diferencias entre dos argumentos o puntos de vista.
  • Introducen objeciones o contraargumentos: presentan posturas alternativas que pueden cuestionar una afirmación previa.
  • Matizan o restringen una conclusión: ayudan a evitar afirmaciones absolutas al incorporar excepciones o condiciones.
  • Favorecen la coherencia y cohesión textual: establecen relaciones lógicas entre las diferentes partes del discurso y guía al lector en la interpretación de las ideas.
  • Fortalecen la argumentación académica: permiten analizar distintos aspectos sobre un mismo tema, demostrando una actitud crítica y reflexiva propia de la escritura académica.

El conector por excelencia es, sin embargo, pues cumple con las características anteriormente mencionadas.

María Luisa trabajó incansablemente durante dos semanas; sin embargo, no le pagaron el dinero que esperaba.

Los conectores contraargumentativos “presentan un contraste o contradicción entre los miembros vinculados” Zorraquino y Portolés (1999), entre ellos se pueden mencionar: en cambio, por el contrario, y por contra.

Algunos autores sostienen que la tecnología reduce la capacidad de concentración; por el contrario, otros investigadores afirman que, utilizada adecuadamente, mejora los procesos de aprendizaje.

 Este conector muestra como contrarios dos miembros del discurso y el oyente debe buscar un contexto en el que esta contrariedad sea pertinente.

 Por otro lado, la partícula antes bien introduce una frase que comenta el mismo tópico que ha presentado aquella que precede al conector.

La contraargumentación no debilita una tesis; antes bien, la fortalece al considerar y refutar posiciones opuestas.

Este conector no expresa una oposición absoluta, sino una rectificación o reformulación de la idea anterior para orientar al lector hacia una conclusión diferente.

El conector contraargumentativo, aunque introduce una objeción o dificultad que no impide la validez de la idea principal.

Aunque la lectura requiere tiempo y dedicación, sigue siendo una de las mejores estrategias para desarrollar el pensamiento crítico.

Esta unidad introduce un argumento que podría oponerse a la conclusión, pero que finalmente no la impide ni la invalida.

Los conectores son fundamentales en la contraargumentación porque permiten expresar relaciones lógicas entre las ideas, mostrando oposición, desacuerdo, contraste o limitación de una idea de manera clara y precisa, contribuyendo a la coherencia, la cohesión y la fuerza persuasiva del discurso académico. Barnet y Bedau (2005) proponen que el pensamiento crítico se potencia al imaginar ambos lados de un argumento.

La contraargumentación constituye un componente fundamental del discurso académico, ya que favorece el análisis crítico, la evaluación de perspectivas divergentes y la construcción de argumentos más sólidos y fundamentados. Su incorporación permite al autor demostrar objetividad intelectual, reconocer la complejidad de los fenómenos estudiados y sustentar sus afirmaciones mediante evidencias y razonamientos consistentes. Su empleo contribuye a la construcción de discursos más rigurosos, objetivos y persuasivos, favoreciendo el intercambio de ideas y el avance del conocimiento, demuestra madurez intelectual y capacidad para participar en debates académicos de manera reflexiva y argumentada.

*La autora es profesora en la Facultad de Humanidades

 

Bibliografía

      Barnet, S., Bedau, H. (Eds.). (2006). Pensamiento crítico, lectura y escritura. Boston, MA: Bedford/St. Martin's.

      Martínez, C. (sf).  Contraargumentación. Recuperado en:  https://leo.uniandes.edu.co/contraargumentacion/

      Martínez Sánchez R. (2011). Conectores textuales argumentativos: Guía y actividades didácticas para su uso eficaz en ELE

      Portolés, J.  (1999a) Teoría de la argumentación de la lengua y los marcadores del discurso, en M.A. Martín Zorraquino y E. Montolío Durán.

 

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