Él arte culinario panameño, un símbolo que refuerza la identidad cultural.
La Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá realizó una nueva edición del Miércoles Universitario FCA, con la conferencia titulada “Cocina panameña: patrimonio cultural, ancestralidad y sostenibilidad”. La actividad, organizada por la Escuela de Gastronomía junto con la Coordinación de Educación Continua, reunió a docentes, estudiantes y autoridades universitarias con el propósito de reflexionar sobre la cocina tradicional panameña como expresión viva del patrimonio cultural y de la identidad nacional.
La chef y barista profesional Paola Jamill Meneses Eudoxie fue la encargada de dictar la conferencia, donde destacó la importancia de conservar los saberes culinarios heredados de generación en generación. Señaló que la gastronomía panameña representa un lazo entre la tradición y la sostenibilidad, al promover el respeto por los recursos naturales, impulsar la economía local y rescatar ingredientes autóctonos que forman parte de la memoria colectiva del país.
La cocina panameña ha trascendido fronteras, convirtiéndose en un referente de diversidad y riqueza cultural en el extranjero. En distintos escenarios internacionales, los platillos típicos como el sancocho, el arroz con guandú, los tamales y la carimañola han captado la atención de chefs y críticos gastronómicos por su mezcla única de influencias afroantillanas, indígenas y españolas. Esta fusión convierte a la gastronomía nacional en un patrimonio vivo que proyecta la esencia del pueblo panameño al mundo y fortalece el sentido de orgullo nacional.
En representación del decano Ing. Eldis Barnes Molinar, la profesora Minerva Desiré Arrocha ofreció las palabras de apertura, resaltando el compromiso de la Facultad con la formación integral de sus estudiantes y la promoción del patrimonio cultural. Señaló que la gastronomía es una herramienta educativa y social que fomenta el respeto por las raíces y el desarrollo sostenible.
El encuentro culminó con la entrega de un reconocimiento a la expositora, en un ambiente de orgullo y entusiasmo por la herencia culinaria panameña. Los asistentes coincidieron en que la comida del país no solo nutre el cuerpo, sino también el espíritu, al contar historias de esfuerzo, identidad y creatividad. La actividad reafirmó la importancia de valorar la cocina tradicional como una manifestación cultural capaz de unir generaciones y de proyectar una imagen positiva de Panamá ante el mundo.


