De los Cables al 5G: La Revolución Tecnológica de Panamá bajo la Lupa del 17 de mayo
El 17 de mayo no es una fecha cualquiera para quienes hemos escudriñado las venas informativas de nuestra nación. Instaurado originalmente para conmemorar la fundación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) en 1865, hoy esta efeméride se conoce globalmente como el DÃa Mundial de Internet. Más allá de las siglas y las celebraciones institucionales, esta fecha nos obliga a mirar el espejo del tiempo. Al conmemorarse esta cita global en este año 2026, resulta imperativo contrastar el abismo tecnológico que separaba a la sociedad panameña de 1990 con la realidad hiperconectada e inteligente que habitamos hoy. Como profesional especializada a través de una maestrÃa en Periodismo Digital, encuentro fascinante analizar cómo los canales han cambiado radicalmente la velocidad del mensaje, pero no el rigor de nuestro oficio.
1990: Monedas, tarjetas y la odisea de reportar desde la calle
Para entender el Panamá digital de hoy, debemos viajar en el tiempo hasta el inicio de la década de los noventa, cuando el paÃs operaba bajo una infraestructura de telecomunicaciones predominantemente analógica, limitada y centralizada.
En mi tesis de investigación, titulada "Las telecomunicaciones al servicio del periodismo en Panamá (hasta 1990)" publicada en 1995.
retrató minuciosamente esa realidad donde las salas de redacción y las agencias informativas operaban bajo una dinámica técnica radicalmente distinta a la actual. En aquel entorno, el pináculo de la vanguardia tecnológica era el fax y los ruidosos teletipos. El flujo informativo internacional entraba a cuentagotas a través de cables fÃsicos, y la transmisión de un documento escrito dependÃa de una lÃnea telefónica conmutada que a menudo presentaba fallas técnicas o saturación de lÃneas.
Para los periodistas de calle, la inmediatez era una batalla diaria. No existÃan los teléfonos móviles; para reportar un hecho de última hora en vivo o dictar una nota urgente a la redacción, nuestra única salvación eran los teléfonos fijos y las casetas de teléfonos públicos que funcionaban con monedas o tarjetas prepagadas. Conseguir un teléfono público libre y operativo en la vÃa pública, cargar con el cambio exacto en los bolsillos y rogar que la llamada no se cortara a mitad del reporte eran dinámicas habituales de la cobertura periodÃstica de la época. La labor de prensa quedaba atrapada en las limitaciones del cobre, el fax térmico y el mensajero motorizado.
2026: La era del 5G, la fibra y la ubicuidad digital
Treinta y seis años después, el panorama es irreconocible. En este 2026, Panamá ya no debate si las herramientas técnicas limitan el mensaje, sino cómo procesar la saturación de este. El fax, el teletipo y los teléfonos de monedas son hoy nostálgicas piezas de museo, reemplazados por autopistas de fibra óptica residencial que inyectan velocidades de gigabits en los hogares urbanos.
El hito más profundo de esta evolución lo marca la movilidad y la conectividad inalámbrica. Mientras que en 1990 dependÃamos de una cabina pública en la acera, hoy el mercado panameño se encuentra en plena expansión de sus redes 5G nativas. Tras las recientes reconfiguraciones de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) para tasar el valor del espectro radioeléctrico y abrir la puerta a un tercer operador móvil, el ciudadano común no solo consume datos a velocidades vertiginosas, sino que interactúa con la computación en la nube, el internet de las cosas (IoT) y sistemas de Inteligencia Artificial generativa integrados en su dÃa a dÃa laboral .
La información ya no espera que el reportero encuentre monedas para llamar; se transmite en video de alta definición directo a las redes y portales informativos en microsegundos, desde pantallas que acompañan a cada panameño en el bolsillo.
La eterna tarea pendiente: Cerrar la brecha digital
Sin embargo, el espÃritu original del DÃa de Internet —promover las TIC como herramientas de desarrollo equitativo— nos exige mantener una mirada crÃtica. La espectacular evolución técnica de Panamá convive con una de las deudas sociales más profundas de la región: la brecha digital.
Esta desigualdad en 2026 sigue teniendo rostro geográfico y socioeconómico. Mientras que en los rascacielos de la Ciudad de Panamá y los centros logÃsticos del Canal la conectividad es de mundo desarrollado, las realidades comarcales y de las áreas rurales de provincias como Darién o Panamá Este cuentan una historia distinta. Reportes de organismos como el PNUD y el Ministerio de Educación (MEDUCA) recuerdan que miles de estudiantes panameños aún inician sus ciclos escolares en desventaja, sin acceso a una conexión fija de calidad ni a dispositivos adecuados para la educación moderna. Programas como Conecta Panamá buscan mitigar este abismo mediante la capacitación digital, pero el ritmo de la inclusión social sigue siendo más lento que el de la innovación comercial.
Conclusión: Mismos principios, distintos canales
Estudiar las telecomunicaciones al servicio del periodismo panameño me enseñó que la tecnologÃa es solo el vehÃculo, nunca el fin. En 1990, el desafÃo del periodista y del ciudadano era vencer la escasez de canales informativos y la precariedad de las lÃneas telefónicas compartidas para hacer valer la verdad. En el 2026, el reto es el opuesto: sobrevivir a la infoxicación, combatir activamente las fake news y humanizar los algoritmos que deciden qué leemos.
Las telecomunicaciones han avanzado a pasos agigantados, transformando para siempre la educación, el trabajo y la comunicación global. Las cabinas públicas de tarjetas y los cables pesados se convirtieron en ondas invisibles de alta velocidad. No obstante, en este DÃa Mundial de la Sociedad de la Información, la lección sigue siendo la misma que documenté en mi tesis el siglo pasado: la tecnologÃa solo es verdaderamente útil cuando sirve para democratizar el conocimiento, unir a los pueblos y defender la libertad.
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