Acto en honor al Padre de la Universidad y de su autonomía
Una delegación representativa de diversos sectores que interactúan en la actividad de enseñanza-aprendizaje, propia de la Universidad de Panamá, se dieron cita en las cercanías del monumento erigido en honor a un insigne, visionario y altruista panameño, Octavio Méndez Pereira, quien abogó por más de dos décadas, por la fundación de la Universidad de Panamá y fue su primer rector.
Concurrieron las máximas autoridades de esta Primera Casa de Estudios Superiores, encabezadas por Eduardo Flores, rector de la Universidad de Panamá junto a docentes, administrativos y estudiantes.
Se reunieron en el citado lugar, este 30 de agosto, al cumplirse el CXXX aniversario del natalicio de este panameño oriundo de Coclé, que consideró como sin igual manifestación o demostración de amor a la patria, la firme disposición de procurar con esmero y sin escatimar esfuerzos, que todos los conciudadanos, tengan la oportunidad de asegurarse un futuro digno, a través de la superación académica y cultural.
El homenaje incluyó la imposición de una ofrenda floral al pie del monumento. Intervinieron con efusivas palabras en honor a este padre de la universidad, Eduardo Flores, el poeta y escritor Rafael Ruiloba y Luis Aldeano, en nombre de la Federación de Estudiantes Universitarios.
Con admirable maestría, flauta traversa y guitarra de doble cuerda, los académicos Ibrahím Merel, director de la Escuela de Música de la Facultad de Bellas Artes, y Gabriel Tapia, dedicaron a Octavio Méndez Pereira y a los participantes del significativo acto, El suspiro de una Fea.
Una manifestación que refleja con exactitud fotográfica el sentir de uno de los más importantes forjadores y pensadores académicos de esa época, constituyen las palabras que citamos a continuación: "Solo con la educación y el conocimiento mutuo que crean la simpatía y el amor, puede hacerse el milagro de establecer la paz entre los hombres".
En las naciones débiles y pequeñas como la nuestra, sobre las cuales se ciernen nubarrones del imperialismo, cultura general, ciencias e investigación, significan más que ninguna otra, autonomía, personalidad y libertad efectivas" (Octavio Méndez Pereira).
Advirtió Méndez Pereira, en su momento, que la Universidad debe ser un núcleo revolucionario de cultura, con sentido nacional y sentido universal, con poder de atracción constante para el pueblo, también la de integración social y de germinaciones fructíferas en el porvenir.
Él, junto a ciudadanos integrantes de organizaciones populares, fue el principal gestor de la lucha por lograr la Autonomía Universitaria, misma que fue consignada en la Constitución Política del año 1946.


