Destrucción ambiental: Pérdida irreparable
La difÃcil situación ambiental que atraviesa nuestro paÃs hace que, cada dÃa cobre más vigencia las advertencias hechas desde hace años por especialistas de nuestro paÃs, quienes presagiaban las terribles consecuencias que tendrÃan los daños ocasionados por la mano del hombre a los recursos naturales.Â
En el año 2006, este servidor tuvo la oportunidad de entrevistar a Stanley Heckadon-Moreno, Director en ese entonces del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en Inglés).
Hoy, a modo de reflexión, rescató algunos de los puntos más importantes de la entrevista sostenida con este reconocido cientÃfico, cuyos razonamientos no nacÃan del acaso, ya que a través de su trayectoria como antropólogo y sociólogo, ha palpado, de primera mano, los grandes problemas ambientales que confronta el paÃs.
Estamos perdiendo entre 40 y 50 mil hectáreas de selva por año, lo cual es grave, si tomamos en consideración que muy unido a la destrucción de los bosques se encuentra la extinción de las especies, ya que el hábitat de los animales y plantas se reduce significativamente, advertÃa.
Otro problema ligado a la deforestación y al que se refirió Heckadon-Moreno fue la erosión.Â
Cuando los sedimentos en la época lluviosa atragantan la toma de agua de los acueductos, la gente se pregunta por qué el lÃquido vital sale turbio de las tuberÃas. La respuesta es simple: "porque le hemos dado hacha, machete y candela a los montes, además de construir caminos en áreas muy lluviosas", indicaba.
AdvertÃa que el tema de la cantidad y calidad del agua resurgirÃa con más fuerza e importancia en el siglo XXI.Â
No se está dando tratamientos a los desechos y aguas servidas de las ciudades, por lo que la contaminación se dirige aguas abajo, terminando en los esteros, manglares, arrecifes de coral y las playas.
Si a esto le añadimos el uso y abuso de los pesticidas en las zonas agrÃcolas, con la contaminación de las aguas superficiales, el panorama se presenta tétrico, recalcaba.
Heckadon-Moreno dejaba a consideración de cada uno de los ciudadanos panameños la siguiente pregunta: ¿Cuánto en términos económicos significará haber perdido la calidad de las aguas de los rÃos y playas?  "Podemos vivir sin energÃa eléctrica, sin teléfonos residenciales, celulares, o sin televisión por cable ¡pero no sin agua cristalina!", exclamaba.
Consideraba, como vÃa de solución, la necesidad de que el Gobierno, la comunidad y la empresa privada se decidieran a reducir y detener la contaminación, lo que debÃa estar unido a fortalecer la capacidad nacional de investigación y tecnologÃa, que no es más que la necesidad de contar con escuelas de primera lÃnea, con los mejores laboratorios, produciendo los mejores ingenieros ambientales.



