Universidad de Panamá Bajo Ataque: Psicología Advierte Sobre Erosión Silenciosa y Violencia Simbólica
La Universidad de Panamá, conocida por ser bastión del pensamiento crítico y la formación académica en el país, se encuentra hoy bajo lo que la Facultad de Psicología ha calificado como una “erosión silenciosa”.
En un contundente pronunciamiento, la decana Dra. Marita Mojica denuncia un alarmante escenario de represión que va más allá de lo físico: se trata de una violencia simbólica y moral que pone en riesgo la esencia misma de la universidad.
Según el comunicado, la institución ha sido sitiada por un clima de violencia donde el uso de gases lacrimógenos, la persecución de líderes y el discurso estigmatizante buscan sofocar su labor histórica. Esta represión no solo se manifiesta con fuerza bruta, sino con mensajes que buscan deslegitimar su papel como motor del pensamiento independiente.
La Facultad de Psicología advierte sobre una estrategia que pretende borrar los aportes de la universidad durante sus más de 90 años de existencia. “¿Qué buscan?”, se preguntan. La respuesta apunta a eliminar su protagonismo en las luchas por la justicia, la democracia y el pensamiento crítico en Panamá.
El documento también señala el impacto psicológico colectivo que generan estas acciones. La etiqueta de “guarida de terroristas”, impuesta desde sectores del poder, daña la identidad social de miles de personas que se sienten orgullosas de formar parte de la institución. Esto afecta profundamente la autoestima colectiva y la cohesión interna de la comunidad universitaria.
Además, la Facultad expone cómo la violencia simbólica –por ser invisible y constante– resulta aún más peligrosa. Este tipo de agresiones erosiona la reputación institucional, afecta su credibilidad, y limita su capacidad de atraer recursos, establecer alianzas y cumplir su rol en la sociedad.
Lejos de ser hechos aislados, estas acciones configuran una narrativa sistemática que busca desprestigiar a la Universidad de Panamá. Se advierte que esta situación genera un daño moral profundo, deteriorando la percepción pública y la confianza social en la institución.
En su declaración, la decana Mojica recalca que encarcelar a líderes universitarios no es solo una privación de libertad individual, sino un intento de silenciar las voces críticas y apagar el pensamiento independiente. La universidad, dice, ya no resuena con debates, sino con ecos de represión.
La Facultad de Psicología hace un llamado a la cordura y al respeto institucional. Recuerda que esta casa de estudios ha sido históricamente un espacio de inclusión y excelencia académica, que ha formado a generaciones con acceso igualitario al conocimiento.
Finalmente, el pronunciamiento concluye con una voz firme de protesta. Se exige el respeto a la Primera Casa de Estudios Superiores del país, alertando que su historia no puede ser borrada ni deshonrada con actos de violencia disfrazada. Defender la Universidad de Panamá es defender la democracia, la soberanía y el derecho al pensamiento libre.
¡Orgullosamente Universidad de Panamá!


