La importancia de una buena imagen personal y profesional en lo laboral
Como individuos y como profesionales, en nuestro entorno laboral a nivel de las instituciones públicas o privadas, solo tenemos un momento, una vez para causar la primera y buena impresión, o al revés, frente a los clientes o visitantes que recurren a nosotros. Por ello, es muy importante la forma presencial y de vestir tanto en los caballeros como en las damas; así como también la forma y entonación correcta de hablar en el momento de dirigirnos a él, ella o ellos.
En el caso de las damas, los accesorios, el peinado, el maquillaje; entre otros, son aspectos importantes que de forma sencilla deben proyectar siempre elegancia y buena imagen. En el caso de los caballeros, el vestir debe ir realmente adecuado al área o lugar de trabajo donde se desenvuelve, mostrando siempre una actitud positiva, de elegancia y de compromiso laboral.
Actualmente, en las instituciones públicas o privadas, proyectar una buena imagen o proyectar credibilidad y seguridad, es fundamental; ya que esto da confianza, genera liderazgo y garantiza empoderamiento; de lo contrario, una mala imagen nos puede cerrar en lo inmediato muchas puertas.
No cabe duda que la forma de vestir es una de las piezas que conforman la mejor carta de presentación del profesional o funcionario (a) y es una de las más determinantes a la hora de triunfar en una institución o en una compañía. Sin embargo, hasta el uniforme institucional o corporativo, el vestuario más costoso, vistoso o exclusivo, no tiene sentido, si la actitud de quien lo porta no proyecta en sí compromiso, seriedad, simpatía, liderazgo, tolerancia, amabilidad, responsabilidad, personalidad y, sobre todo, el sentido de pertenencia en la institución donde se desenvuelve.
Dentro de una institución, es muy importante también el aspecto de la higiene personal adecuada, es decir, usar una buena colonia, ser limpios, cuidar nuestras manos, el cabello, las uñas; nuestro vestuario tiene que verse presentable, limpio, planchado, sin manchas, sin arrugas, sin descosidos, etc., en la unidad donde se labora (a excepción de aquellos que por razones obvias realizan trabajos arduos en el campo de la agricultura, construcción, jardinería, etc.). De igual forma, hay que adecuar el vestuario a la edad que nos corresponde, es decir, no podemos estar luciendo vestidos o prendas juveniles si somos personas formales y adultas. Procurar siempre combinar de la mejor forma, las piezas y los colores a la hora de vestir y lucir en nuestro entorno laboral.
Es importante tener siempre en cuenta que cada persona tiene sus propias características que lo definen físicamente, como por ejemplo: la estatura, peso, el corte o forma de la cara, el color de piel, color del cabello, el color de ojos y también una determinada edad. Por lo tanto, se tienen que aprovechar todos estos factores naturales y personales de forma positiva y coloquial. En otras palabras, aprovechar estas características y cualidades para «disimular tal vez algunos defectos» y «potenciar al máximo las virtudes», aprovechando el buen uso y combinación de las prendas de vestir y demás accesorios para ambos casos, y así proyectar una excelente imagen personal y profesional.
Hoy, en el mundo de la evaluación, de la medición de los estándares de calidad y de la competitividad institucional, el conocimiento, el desempeño, la postura y actitud en cada uno de los funcionarios tiene que ser muy confiable, firme, fina, y sobre todo elegante; mostrándose siempre atentos y con una sonrisa elocuente; además es importante escuchar primero y con atención para descodificar muy bien los mensajes, para así responderlos de la forma más prudente y adecuada a nuestros visitantes, compañeros, receptores o clientes de la institución donde ofrecemos nuestros servicios como profesionales.
Para Lola García, asesora de Comunicación e Imagen Integral para las Empresas Microsoft a nivel de Latinoamérica, afirma: «la imagen y la actitud que un profesional puede llegar a proyectar, es fundamental a la hora de imponer un grado de responsabilidad y de superioridad profesional en su entorno laboral».
En definitiva, considerando los datos, aspectos, códigos y valoraciones anteriormente presentados, queda claro entonces que, como funcionarios y profesionales en una institución pública o privada, el mantener una buena imagen personal, proyectar habilidades, destrezas, liderazgo y seguridad; combinadas con una buena comunicación, actitud positiva y de responsabilidad; logrará siempre cautivar la atención y simpatía de sus compañeros de trabajo y, por ende, en todo aquel que requiera de su apoyo, servicio u orientación en un momento dado, resaltando de esta forma también el nombre y el prestigio de la institución que usted representa.


