Un fantasma político arrastra sus cadenas por la Universidad de Panamá
El doctor Alfredo Oranges Bustos arrastra sus cadenas de fantasma político al enviar una carta abierta al rector de la Universidad de Panamá, doctor Eduardo Flores Castro, donde, por medio de una esforzada escritura, el político antañón recurre a presunciones y alegatos confusos, recargados de derivaciones ideológicas, donde las causas no se corresponden con sus efectos, porque según su basura ideológica, el Congreso Universitario es para reelegirse y para no investigar «como es debido» la corrupción en la Asamblea Legislativa o en el Gobierno. Lo demás es mojigatería intrascendente.
Sobre esto, hago dos precisiones para que no haya contaminación con el ectoplasma ideológico del precitado doctor Oranges. Cuando la Asamblea Legislativa quiso cambiar la ley e imponerla a todas las universidades de Panamá para que la reelección fuera la coartada de la corrupción, el doctor Flores se movilizó hacia la Asamblea con los universitarios para impedirlo. Hay que revisar toda la ley universitaria y consignar la no reelección de todas sus autoridades, debido al clientelismo que corrió en las instituciones del Estado. No vi al doctor Oranges en la marcha universitaria, pero a quién le importa saber dónde yacía su corporeidad.
Lo interesante es que el doctor Oranges se dirige al rector de la Universidad de Panamá como si este fuera el procurador de la Nación o el contralor de la Res Pública, quien no quiere investigar los actos de corrupción, «como es debido», como si los fiscales de Brasil o la banca Suiza o las autoridades de EE. UU. le dieran al rector Flores, la información sobre la operación internacional del departamento de megacoimas de Odebrecht. Esto le ofrece una diarrea de indignación virtuosa, la cual, además de ser tremenda la dosis de ectoplasma ideológico, es risible su presunción.
Para finalizar, opino que el versátil oportunismo del doctor Oranges, no es más que el ruido de su cadena de fantasma político, aparecido en la Universidad de Panamá para asustar con espantajos de un grupo de presión de antaño. Por eso, le recomendamos que en vez de cuestionar al doctor Flores por funciones que no le competen, sus cadenas fantasmales deben azotar desde el pasado para denunciar a los corruptos del presente en la Asamblea de Diputados o del Gobierno, presentando pruebas al procurador, o a la Corte Suprema para que investiguen «como es debido». Si es que eso sirve de algo. Por lo demás, no hay que olvidar que la Universidad de Panamá será fundamental para la recomposición de un Estado democrático en el futuro.
El autor es catedrático de la Universidad de Panamá*


