Recurso indispensable para la salud…. ¡¡AGUA!!
El acceso al agua potable es un derecho fundamental que, en teoría, debería estar garantizado para todos. Sin embargo, en Panamá, a pesar de que las estadísticas indican que más del 95% de la población tiene acceso a agua potable, la realidad es más compleja. A menos de 15 minutos de la capital, existen comunidades donde el suministro de agua es intermitente, lo que obliga a almacenar el vital líquido sin el cuidado necesario. Esta situación se agudiza en las regiones más remotas del país, donde la falta de agua lleva a las poblaciones a consumir agua de afluentes, aumentando el riesgo de enfermedades hídricas.
Aunque Panamá es uno de los países con mayor precipitación en el mundo, la falta de infraestructura adecuada para tratar y distribuir el agua es un obstáculo significativo. El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) reconoce que la demanda supera ampliamente la oferta, especialmente en áreas urbanas como Panamá Oeste, donde la población ha crecido rápidamente sin que se hayan implementado nuevas infraestructuras para satisfacer esta demanda. En las zonas rurales, la situación es aún más crítica. Muchas comunidades no cuentan con acueductos rurales, lo que obliga a sus habitantes a depender de fuentes naturales para obtener agua, lo que aumenta el riesgo de enfermedades gastrointestinales. Las condiciones de pobreza extrema, la baja escolaridad y la falta de electricidad en estas áreas complican aún más el acceso a agua segura
El consumo de agua no segura es una de las principales causas de enfermedades hídricas en Panamá. Las parasitosis y los problemas gastrointestinales, como vómitos y diarreas, son comunes, especialmente entre los niños menores de 5 años. Estas enfermedades no solo afectan la salud individual, sino que también tienen un impacto significativo en la economía y el bienestar social del país.
Como se dice en buen panameño el papel aguanta todo, las estadísticas no reflejan el sentir del pueblo panameño y se requiere un esfuerzo real en brindar bienestar la población no solo en cumplir con un indicador, o llevar agua una vez a la semana. El día mundial del agua a celebrase el día 22 de marzo es propicio para poner en la agenda de nuestros gobernantes una necesidad básica.
La autora es Docente de Enfermería y egresada de la Universidad de Panamá.


