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¿Productos naturales y medicamentos al mismo tiempo? Lo que debes saber sobre sus interacciones

Por: Edith Madrid | Publicado el: 16 abril 2026



En muchas familias panameñas es común utilizar productos naturales como suplementos, con formas de cápsulas, extractos o jarabes para aliviar molestias o complementar la salud. Estos productos, que contienen ingredientes de origen vegetal en formas farmacéuticas, se perciben como seguros; sin embargo, pueden interactuar con los medicamentos que se consumen diariamente y afectar su funcionamiento (Alhur et al., 2024).

Una interacción ocurre cuando el efecto de un medicamento cambia debido a la presencia de otro producto, ya sea otro fármaco o un producto natural. Estas interacciones pueden ser perjudiciales si provocan un aumento de la toxicidad, una reducción de la eficacia del tratamiento o la aparición de efectos adversos. En otras palabras, el medicamento puede dejar de funcionar correctamente o generar riesgos para la salud (Rasheed, 2024). Las causas de estas interacciones están relacionadas principalmente con el aumento en el consumo de productos naturales, muchas veces sin orientación profesional. A esto se suma la polimedicación, es decir, el uso de varios medicamentos al mismo tiempo, y la presencia de tratamientos con margen terapéutico estrecho, donde pequeñas variaciones pueden tener efectos importantes. En conjunto, estos factores aumentan la probabilidad de que ocurran interacciones clínicamente relevantes (Talasaz, 2025).

Existen también situaciones especiales en las que el riesgo es mayor. Entre ellas se encuentran los adultos mayores, quienes suelen consumir múltiples medicamentos; los pacientes con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o problemas cardiovasculares; y aquellas personas que utilizan tratamientos prolongados. En estos casos, el organismo puede ser más sensible a los cambios en la acción de los medicamentos, lo que incrementa la posibilidad de efectos adversos. En el ámbito actual, el uso de productos naturales ha crecido considerablemente. Esto ha generado mayor preocupación por las posibles interacciones entre estos productos y los medicamentos de uso común, especialmente aquellos utilizados para tratar enfermedades cardiovasculares, trastornos del sistema nervioso o alteraciones metabólicas. Además, muchas personas consumen estos productos por iniciativa propia, sin informar a los profesionales de salud, lo que dificulta la prevención de riesgos (Rasheed, 2024).

En la práctica, muchos productos naturales contienen sustancias activas capaces de modificar la acción de los medicamentos. Por ejemplo, suplementos que contienen extractos de ajo o ginkgo pueden potenciar el efecto de medicamentos anticoagulantes, aumentando el riesgo de sangrado. De igual forma, el jengibre, presente en cápsulas o extractos, también puede influir en la coagulación y contribuir a este mismo riesgo (Talasaz, 2025). Otros productos, como los que contienen ginseng, pueden alterar los niveles de glucosa en sangre o la presión arterial, interfiriendo con medicamentos para la diabetes o enfermedades cardiovasculares. Asimismo, la guaraná, utilizada en productos energizantes, contiene cafeína, lo que puede aumentar los efectos estimulantes y afectar la presión arterial o la frecuencia cardíaca cuando se combina con ciertos medicamentos. Un caso especialmente importante es el de los productos que contienen hierba de San Juan (Hypericum perforatum), también conocida como hipérico. Este ingrediente puede disminuir el efecto de diversos medicamentos, como anticonceptivos, antidepresivos y algunos tratamientos cardiovasculares, lo que puede llevar a fallas terapéuticas significativas (Alhur et al., 2024).

También existen productos naturales utilizados con fines digestivos o laxantes, como aquellos que contienen sen (senósidos) o aloe. Estos pueden alterar la absorción de medicamentos en el intestino o modificar el equilibrio de líquidos y electrolitos, lo que puede afectar la eficacia de los tratamientos o generar efectos no deseados. Por otro lado, algunos productos naturales con efecto relajante pueden potenciar la acción de medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central, provocando somnolencia excesiva, disminución de la concentración o mayor riesgo de accidentes.

Otro aspecto importante es que los productos naturales no siempre tienen una composición completamente uniforme. La cantidad de sus componentes activos puede variar entre diferentes marcas o presentaciones, lo que hace que sus efectos sean menos predecibles en comparación con los medicamentos convencionales.

En Panamá, estos productos se comercializan ampliamente en diversas formas farmacéuticas, como cápsulas, tabletas, extractos o jarabes. Sin embargo, su fácil acceso y la creencia de que “lo natural es seguro” pueden llevar a un uso inadecuado. Por ello, es fundamental informar siempre al médico o farmacéutico sobre cualquier producto natural que se esté consumiendo. Esto permite identificar posibles interacciones, prevenir complicaciones y ajustar los tratamientos si es necesario.

El mensaje clave es claro: natural no siempre significa inofensivo. Muchos productos naturales contienen sustancias activas que actúan en el organismo y pueden modificar el efecto de los medicamentos. En un contexto donde su uso es cada vez más frecuente, la educación en salud y el uso responsable de estos productos son fundamentales para proteger la salud y garantizar la efectividad de los tratamientos.

La autora es Magíster y Docente en la Facultad de Farmacia

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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