En la CSS lo que sobran no son pastillas… es descaro
Hay cosas que ya no dan enojo, dan vergüenza.
Lo que está pasando en la Caja de Seguro Social (CSS) con los medicamentos vencidos es impactante y es que estamos hablando de más de 2.5 millones de dólares en medicinas tiradas prácticamente a la basura en depósitos de Felipillo y El Crisol. ¿Y mientras tanto qué? La gente madrugando, haciendo filas, pasando páramo para ver si consigue una pastilla para sus malestares de salud.
¿Tú sabes lo que eso significa?
Que aquí el problema no es falta de recurso, es falta seriedad y de compromiso con la salud panameña.
Y ahora salen diciendo que “las investigaciones no han terminado” y que puede haber más. O sea, espérate… ¿más? ¿Cuánto más se ha perdido mientras el panameño se jode buscando atención médica?
Esto es el resultado de años de juega vivo institucional. Porque aquí alguien no hizo su trabajo.
Aquí alguien dejó vencer esos medicamentos.
En Panamá siempre estamos en lo mismo, se abre la investigación, salen dos o tres declaraciones bonitas, pasan los meses… y todo queda en nada. Mientras tanto, el pueblo sigue pagando la fiesta.
Lo más duro de todo es que esto viene en un país que ya ha sufrido demasiado con su sistema de salud. Aquí la confianza está rota desde hace años, y aun así siguen pasando estas cosas como si fuera normal.
No, no es normal.
No es normal que se pierdan millones en medicamentos.
No es normal que un paciente tenga que rogar por atención.
No es normal que la salud pública siempre tenga un problema.
Y lo peor es la costumbre, esa peligrosa costumbre de indignarnos dos días y después seguir como si nada.
Este caso no puede quedar en otro escándalo más para la lista.
Aquí tienen que rodar cabezas.
Aquí tienen que aparecer responsables.
Aquí tiene que haber consecuencias de verdad.
Porque si no pasa nada, el mensaje es claro, en Panamá se puede fallar, se puede botar la plata del pueblo y no pasa absolutamente nada.
Y entonces sí seguimos fregados.
El autor es Periodista


