Cuando el líder devora la institución: anatomía del personalismo en la gestión universitaria
“Las instituciones son la sombra alargada de los hombres” Ralph W. Emerson
El transcurrir de vivencias convertidas en testimonios de vida dentro de un sistema o estilo de gobernar, logran en ese trascurrir, “apiñar” un cúmulo de experiencias que van orientando la preconfiguración de un arquetipo de estilo de gobernanza, que, en muchos casos, pueden surgir resistencias o, por el contrario, Desistere facere. Para aquellos funcionarios que ejercen bajo los principios del “desistere facere”, obtienen las benevolencias de mantenerse dentro del establishment (falsa lealtad). En caso contrario, al ostracismo.
Hacen algunos días, participamos en un evento académico y con la puesta en escena de los expositores con posturas gremialistas interesantes, nos atrajo más en nuestra percepción cognitiva, el matiz de un candidato a rector, que, entre varias ideas, apelaba a un modelo de gestión “no personalista”.
En beneficio de la credibilidad de la cual goza el expositor, nuestros neurotransmisores (biomoléculas que se encargan de transmitir la información de una neurona a otra por medio de la sinapsis), se desestabilizo. El “glutamato” como proceso de memoria y aprendizaje, se activó, llevando muestras neuronas a una vida paralela de recuerdos, en donde justamente, las posibles desavenencias de resistencias de este candidato a rector ante un estilo personalista de gestionar la institución, nos hizo intuir, de lo que pudo ser óbice a lo que un día fue y ya no lo es.
La sustitución o aparentemente marginación de un académico ejemplar y, con los méritos de haber sido un incitador de un proyecto universitario de lo que pudo ser y no lo ha sido con sus consecuentes afectaciones institucional, nos llevó a cavilar las ramificaciones cognitivas en el presente escrito.
La gestión personalista. (un modelo centrado en la autoridad, carisma o decisiones de un único líder en lugar de procesos institucionales).
Vigencia de un estilo de gobernar, no es un fenómeno aislado, sino una forma de ejercicio del poder que se sustenta en la legitimidad de la posición jerárquica. Para Max Weber, es un estilo para justificar la evasión de los controles institucionales. (A Dios lo que es de Dios; al César lo que es del César). Lo contrario, a lo expuesto por O'Donnell, la gestión desde los sistemas en democracias delegativas.
Desde una perspectiva didáctica, lo expresado en el párrafo anterior, presenta un “enlace conceptual”. Es decir, mientras Weber explica por qué la gente sigue al líder personalista, O'Donnell, explica cómo ese líder opera y gobierna dentro de un sistema político formal.
A.-La dominación carismática en Max Weber y su fundamento:
El concepto: El personalismo se ancla en la dominación carismática, la cual se basa en la devoción afectiva hacia el líder debido a sus "dones extraordinarios o jerárquicos”. El argumento central: La gestión personalista es, por definición, anti institucional. Weber señala que el carisma rechaza las reglas racionales y escritas. La voluntad del líder se convierte en la única fuente de decisiones, lo que genera una estructura inestable que depende exclusivamente de que el líder mantenga su "éxito" ante sus seguidores. ¡único dueño de la verdad!
B.- La Democracia delegativa de Guillermo O'Donnell
El concepto: Conecta a Weber con O'Donnell a través del concepto de Democracia Delegativa. O'Donnell describe sistemas donde el presidente (rector), es visto como la encarnación de la universidad y, por ende, se siente autorizado a gobernar como le parezca mejor. Esto desde una postura didáctica, su argumento central, su modelo se enfoca, en que las elecciones sirven únicamente para que la ciudadanía "delegue" todo el poder en una persona. El líder personalista asume que está por encima de los gremios, sindicatos y hasta del propio Estatuto Universitario. Identifica, negocia y acuerda espacios de poder, como estrategias de control para aquellos obstáculos molestos a su "mandato”.
Ahora, analicemos las consecuencias sistémicas en el contraste entre Weber y O'Donnell. Al fusionar el carisma weberiano con la práctica delegativa, la gestión se vuelve altamente discrecional. Las políticas públicas dejan de ser planes técnicos de largo plazo y pasan a ser decisiones coyunturales que dependen del humor, sesgo o intuición del líder. La burocracia profesional es reemplazada por seguidores seudo leales (el patrón).
¿Qué incidencias tendría en un nuevo proyecto de gestión universitaria, la reiteración de una gestión personalista? Para un análisis académico, la gestión personalista debe evaluarse a través de marcos teóricos, conceptos de la ciencia política, la sociología y la teoría organizacional. En este ámbito, no se juzga si el modelo es "bueno" o "malo", sino cómo afecta a la institucionalidad, la estabilidad y la predictibilidad del sistema.
A continuación; véase, analícese y valórese las variables o argumentos para un análisis académico, sobre la gestión personalista y sus afectaciones institucionales.
- Debilitamiento Institucional vs. Eficiencia Ejecutiva
- Argumento crítico: La gestión personalista erosiona la institucionalización. Las reglas del juego se vuelven informales y maleables, lo que destruye la seguridad jurídica y la previsibilidad del sistema. Se transita de un "gobierno de leyes" a un "gobierno de personas".
- Argumento de soporte: En contextos de alta fragmentación social o crisis profunda, las instituciones rígidas pueden sufrir de parálisis extrema. Un liderazgo personalista fuerte actúa como un motor centralizador que desbloquea el sistema y permite la gobernabilidad.
- Legitimidad Carismática vs. Legitimidad Legal-Racional
- Marco Teórico (Max Weber): El personalismo se sustenta en la legitimidad carismática, basada en la devoción a las facultades excepcionales del líder.
- El problema académico: Este tipo de legitimidad es intrínsecamente inestable. La legitimidad legal-racional (basada en leyes y cargos, no en personas) es la que garantiza la supervivencia del sistema a largo plazo. Al faltar el líder, el sistema enfrenta una crisis de sucesión o el colapso institucional. (Cualesquiera coincidencias en el contexto actual universitario, no es casualidad).
- Clientelismo y Erosión de la Meritocracia
- Mecanismo de control: Para asegurar la lealtad absoluta, la gestión personalista suele reemplazar la burocracia técnica por redes de patronazgo y clientelismo político.
- Consecuencia sistémica: Los puestos clave se asignan por fidelidad y no por competencia técnica. Esto reduce la capacidad de la organización para diseñar e implementar políticas educativas para el nivel superior complejas y eficientes. (gobernanza de mediocres).
- Captura del Sistema de Contrapesos (Checks and Balances)
- Concentración del poder: El personalismo tiende a colonizar las agencias de control, los comités independientes.
- Efecto de eco: Sin mecanismos independientes que fiscalicen las decisiones, se anula la re-información negativa. (comunicación intra y extrainstitucional). El líder opera en una "cámara de eco" donde se asumen como correctas decisiones erróneas, aumentando el riesgo de fallos sistémicos catastróficos. Bien dijo una vez Materno Vázquez, vecino de mi abuela Leónidas, en las cuatro (4) potencias (Edificio Chagres) en la Provincia de Colón. “Cuando llegan al poder se encrespan en la cresta de las cúspides y no se le vuelven a ver hasta un buen día inadvertidos por los predios universitarios, sin penas ni glorias”.
5.- Hipercentralización: Concentración del poder formal e informal en el ejecutivo.
- Desinstitucionalización: Proceso donde normas, las leyes, y procedimientos institucionales, pierden valor frente a las decisiones individuales o politiqueras.
- Voluntarismo político: La creencia de que la voluntad del líder es suficiente para cambiar la realidad, ignorando los límites estructurales o económicos.
F.- Impactos en la estructura del sistema
- Centralización absoluta: Todo trámite requiere la aprobación final del líder.
- Informalidad operativa: Los acuerdos verbales valen más que los manuales.
- Cultura del elogio: Se premia la lealtad por encima del mérito técnico.
En un análisis académico, la gestión personalista debe evaluarse a través de marcos teóricos, conceptos de la ciencia política, la sociología, la teoría organizacional y la de agencia entre otras. En este ámbito, no se juzga si el modelo es "bueno" o "malo", sino cómo afecta a la institucionalidad, la estabilidad y la predictibilidad del sistema.
En definitiva.
Con la proximidad de un nuevo certamen electoral para la escogencia de nuevas autoridades universitarias, será de suma importancia, una lectura complementaria de nuestro escrito “La rectoría ante el espejo de la singularidad” Diario Digital de la Universidad de Panama.19 de abril 2026. Aunado, al actual, que a manera de síntesis: La gestión personalista es eficiente para movilizar masas en tiempos de crisis (gracias al carisma weberiano), pero es destructiva para la estabilidad democrática (debido a la lógica delegativa de O'Donnell).
Nuestra reflexión final. El gran peligro de un modelo personalista, (bien lo vimos con un exrector ya fallecido y un movimiento que feneció formalmente en el 2025), es la sucesión y la sostenibilidad del proyecto institucional. (lo que trajo en la maleta; se va en esa misma maleta).
Cuando el líder carismático falta o el desencanto ciudadano rompe la delegación del poder, el sistema se enfrenta al colapso, demostrando que las personas pasan y con ellos, sus proyecciones personalistas.
Nuestra universidad, ante los nuevos avatares que la dinámica social espera, está claro, que los modelos de gestión personalista, representan grandes amenazas a la existencia de la institución, en gran medida, a falta de un relevo institucional (lo que no se hizo; no se hará), ya que la idiosincrasia del estilo de gestionar personalista, debido en gran parte, a comportamientos mezquinos, subestima el desarrollo de nuevos cuadros directivos académicos críticos, comprometidos contra los eternos enemigos de la institución, como un colectivo de defensores con visiones críticas para responder mediante un contra-discurso, a los perennes ataques descomedidos que se planifican, organizan y diseñan con estrategias para intentar desmembrar la credibilidad de una institución de educación superior oficial.
El síndrome del avestruz, frente a los diversos síntomas disruptivos de la cual es objeto nuestra universidad, no puede ni debe ser la conducta a emular, por el temor a confrontar las idiosincrasias de un gestor personalista, caracterizado con la premisa de que las normas, reglas o procedimientos institucionales, deben ser adaptadas según los intereses politiqueros en contra sentido con los institucionales ya normados.
Un nuevo gestor para la Universidad de Panamá debe visionar y operativizar el proyecto de gestión universitaria hacia una estructura de gobierno abierto y toma de decisiones horizontal.
La misión central, se enmarcará en buscar la gestión desde los sistemas en democracias delegativas, alejándose de figuras unipersonales para consolidar una gobernanza que priorice el talento técnico-académico de los más idóneos con formación, habilidades y destrezas para gestar procesos de mejoras a la dinámica institucional.
Adiós a las designaciones por seudo fidelidades de eternos trepadores incapaces. Bienvenidas las competencias técnico-académicas, para incrementar las capacidades del servicio que como misión tienen nuestra universidad, gestando una organización de avanzada para diseñar e implementar innovadoras políticas educativas para el nivel superior en una sociedad compleja.
“Donde no hay visión, el pueblo se extravía” Proverbios 29:18
Los autores son Magíster y Profesores de la Universidad de Panamá


