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Movilidad global y propagación de enfermedades: retos para los sistemas de salud del siglo XXI

Por: Francis, Ricardo; Ponce, Nurilys; Ventura, Verónica | Publicado el: 17 junio 2026



La creciente interconexión mundial y la difusión de enfermedades transmisibles han transformado la manera en que se concibe la salud pública en la actualidad, particularmente tras la experiencia de la pandemia de COVID-19. Durante el siglo XXI, procesos como el comercio internacional, los movimientos migratorios, el transporte aéreo y las relaciones económicas globales han impulsado importantes avances tecnológicos; sin embargo, también han facilitado la rápida propagación de amenazas sanitarias a escala mundial.

Esta realidad demuestra que la salud debe entenderse más allá del enfoque estrictamente biomédico, reconociéndola como un fenómeno influenciado por factores económicos, políticos y sociales que condicionan el acceso de las personas a la atención, la protección y el bienestar. En este contexto, las dinámicas de poder asociadas a la globalización inciden significativamente en los determinantes sociales de la salud, contribuyendo a profundizar las desigualdades preexistentes entre naciones y grupos poblacionales en situación de vulnerabilidad.

En el marco de este sistema globalizado, los principales centros de poder están representados por las corporaciones farmacéuticas multinacionales, los organismos internacionales y los países con mayores recursos económicos, científicos y tecnológicos. Durante la pandemia, compañías farmacéuticas como Pfizer y Moderna desempeñaron un papel determinante al asumir el liderazgo en la fabricación, distribución y comercialización de vacunas, medicamentos y otros insumos esenciales para la respuesta sanitaria.

Su influencia se sustentó no solo en su fortaleza económica, sino también en el dominio de las patentes, las innovaciones biomédicas y las redes internacionales de producción y abastecimiento. Según Stiglitz (2006), las dinámicas del comercio internacional y los regímenes de propiedad intelectual han tendido a beneficiar principalmente a las naciones más desarrolladas, restringiendo la capacidad de los países menos favorecidos para acceder de manera justa a recursos fundamentales para la salud y la supervivencia.

Asimismo, instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y la Organización Panamericana de la Salud cuentan con mecanismos regulatorios y financieros que les permiten ejercer una influencia significativa en la formulación de políticas sanitarias a nivel global. No obstante, la toma de decisiones dentro de estos organismos puede verse afectada por factores geopolíticos y por la dependencia de recursos provenientes de las principales potencias económicas. Por su parte, Kickbusch y Szabo (2014) sostienen que la gobernanza de la salud a nivel global se encuentra inmersa en un ámbito político donde predominan las relaciones de poder y la influencia económica.

Por el contrario, los actores con menor capacidad de influir en su propia salud son las poblaciones migrantes, los trabajadores informales, las comunidades rurales, los pueblos indígenas y los sectores empobrecidos. Estas poblaciones enfrentan barreras estructurales relacionadas con el acceso limitado a los servicios de salud, empleo precario, inseguridad alimentaria y ausencia de protección social. Durante la pandemia, millones de personas migrantes quedaron excluidas de los programas de vacunación y atención sanitaria debido a restricciones legales, discriminación institucional y condiciones laborales informales (Abubakar et al., 2022).

En América Latina, particularmente, los migrantes venezolanos experimentaron múltiples formas de exclusión sanitaria y vulnerabilidad económica, evidenciando cómo la movilidad humana puede convertirse en un factor adicional de riesgo cuando los sistemas de protección social son insuficientes. La epidemiología crítica sostiene que las enfermedades no afectan de manera homogénea, sino que se distribuyen según las condiciones materiales y sociales de vida, reproduciendo inequidades históricas relacionadas con la pobreza, la educación, el género y la etnicidad.

Estas relaciones globales amplifican profundas desigualdades sociales y territoriales. Una de las manifestaciones más evidentes fue la distribución desigual de las vacunas contra la COVID-19. Mientras los países de altos ingresos aseguraron millones de dosis mediante acuerdos bilaterales y contratos anticipados, numerosas naciones de ingresos bajos y medios enfrentaron una escasez prolongada y dependencia tecnológica. Los países con mayor capacidad de negociación internacional lograron alcanzar altas coberturas de vacunación en menor tiempo, mientras que otros permanecieron rezagados debido a limitaciones financieras y logísticas.

Esta situación demostró que el acceso a la salud depende no solo de necesidades epidemiológicas, sino también del poder político y económico de cada nación. Del mismo modo, la globalización intensifica las desigualdades relacionadas con el acceso a la educación, una vivienda digna, empleo estable y servicios básicos, factores que constituyen determinantes esenciales de la salud.

Asimismo, emergen tensiones estructurales entre la salud pública y el comercio global. Durante la pandemia, numerosos gobiernos enfrentaron el dilema de proteger la economía o implementar medidas sanitarias estrictas como cierres de fronteras, cuarentenas y restricciones de movilidad. Sectores económicos vinculados al turismo, la aviación y el comercio internacional presionaron para mantener la actividad económica, aun cuando esto incrementaba el riesgo de propagación viral. Paralelamente, las industrias farmacéuticas defendieron la protección de las patentes argumentando la necesidad de recuperar inversiones y garantizar la innovación tecnológica, mientras diversos países solicitaban la liberación temporal de los derechos de propiedad intelectual para aumentar la producción mundial de vacunas.

La oposición de algunas potencias económicas a flexibilizar el acuerdo ADPIC (TRIPS) evidenció el conflicto entre el derecho universal a la salud y los intereses de rentabilidad corporativa (Lee & Piper, 2023). En consecuencia, muchas decisiones sanitarias estuvieron influenciadas no únicamente por criterios epidemiológicos, sino también por estrategias económicas y geopolíticas orientadas a preservar los mercados, la competitividad y el liderazgo internacional.

Las decisiones tomadas por gobiernos, organismos internacionales y corporaciones generan efectos directos sobre los determinantes sociales de la salud. Las políticas migratorias, las inversiones en atención primaria, la regulación ambiental y las estrategias de protección social condicionan la capacidad de las poblaciones para enfrentar las crisis sanitarias. Asimismo, las decisiones relacionadas con la urbanización desordenada, la explotación ambiental y los modelos de producción alimentaria favorecen la aparición de enfermedades zoonóticas y la expansión de nuevos patógenos. González Salas (2021) advierte que las alteraciones ecológicas y el desequilibrio entre los seres humanos, la fauna y el medio ambiente están generando nuevas amenazas epidemiológicas a escala mundial. Además, la pandemia intensificó el desempleo, la precarización laboral y los problemas de salud mental, especialmente en sectores vulnerables que no podían cumplir los confinamientos debido a sus precarias condiciones económicas. Estas dinámicas reflejan que la globalización no solo facilita la propagación de enfermedades, sino que también reproduce estructuras de desigualdad que distribuyen de manera inequitativa los riesgos y las oportunidades de protección sanitaria.

Conclusión

En conclusión, la creciente movilidad global y las dinámicas económicas internacionales han consolidado la salud como un fenómeno estrechamente vinculado a factores políticos, económicos y sociales. La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto cómo las relaciones desiguales de poder entre Estados, organismos internacionales y corporaciones influyen en la distribución de recursos, tecnologías y oportunidades de acceso a la atención sanitaria. Como resultado, amplios sectores de la población continúan enfrentando condiciones de vulnerabilidad estructural que limitan el ejercicio pleno de su derecho a la salud.

Ante este escenario, es fundamental promover una gobernanza global más equitativa, fortalecer la cooperación entre países, revisar los mecanismos que perpetúan las desigualdades en el acceso a medicamentos y tecnologías sanitarias, y desarrollar políticas públicas centradas en los determinantes sociales de la salud y los derechos humanos. La experiencia reciente demuestra que la respuesta a futuras emergencias sanitarias requerirá no solo avances biomédicos, sino también transformaciones estructurales orientadas a reducir las inequidades que condicionan la salud, la enfermedad y la supervivencia de las poblaciones.

Referencias

  • Abubakar, I., Aldridge, R. W., Devakumar, D., Orcutt, M., Burns, R., Barreto, M. L., Dhavan, P., Fouad, F. M., Groce, N., Guo, Y., Hargreaves, S., Knipper, M., Miranda, J. J., Madise, N., Kumar, B., Mosca, D., McGovern, T., Rubenstein, L., Sammonds, P., & Zhou, S. (2022). The UCL–Lancet Commission on Migration and Health: The health of a world on the move. The Lancet, 401(10377), 297–356. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(22)02163-1

  • González Salas, E. A. (2021). La salud global y el gobierno, primer reto de la humanidad. Dialnet, 51(1). https://doi.org/10.22431/25005227

  • Kickbusch, I., & Szabo, M. M. C. (2014). A new governance space for health. Global Health Action, 7(1), 23507. https://doi.org/10.3402/gha.v7.23507

  • Lee, K., & Piper, N. (2023). Global health governance in the post-COVID-19 era: Inequalities, mobility and structural challenges. The Lancet, 402(10405), 1120–1128. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(23)01845-7

  • Lizbeth, S., Silva, C., Silva, G., & Romero, Z. (2024). Tendencias actuales en la epidemiología de enfermedades infecciosas emergentes: Lecciones aprendidas de la pandemia de COVID-19. Imaginaria Social, 7. https://doi.org/10.59155/is.v7i3.223

  • Rodríguez Alarcón, M. N., & Padilla Lozoya, R. P. (2025). Agendas globales de salud: geopolítica, bioseguridad y desigualdad social, siglos XX y XXI. Temas Americanistas, 55, 201–231. https://doi.org/10.12795/temas-americanistas.2025.i55.08

  • Stiglitz, J. E. (2006). Cómo hacer que funcione la globalización. Taurus.

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