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COVID-19: Inequidades globales en vacunas

Por: Yaribeth Olmedo Pimentel y Tatiana Gardellini | Publicado el: 18 junio 2026



La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto las desigualdades estructurales existentes en la salud global y evidenció cómo las relaciones de poder entre Estados, corporaciones farmacéuticas y organismos internacionales influyen directamente en el acceso a tecnologías sanitarias esenciales. A pesar de la rápida disponibilidad de vacunas seguras y eficaces, su distribución fue profundamente desigual entre países de altos y bajos ingresos, lo que generó importantes desafíos éticos, políticos y sanitarios (Hunter et al., 2022; Burki, 2021).

Durante la pandemia, las corporaciones farmacéuticas y los países desarrollados concentraron gran parte del poder sobre las vacunas. El control de la producción, las patentes y los acuerdos anticipados permitió una rápida vacunación en los países de altos ingresos, mientras muchas naciones de ingresos bajos y medios enfrentaron importantes dificultades de acceso (Brown & Rosier, 2023; Burki, 2021).

Inequidades en la distribución global de vacunas

Las desigualdades en el acceso a vacunas fueron especialmente evidentes durante los primeros años de la pandemia. Mientras algunos países alcanzaban coberturas superiores al 90 % e iniciaban campañas de dosis de refuerzo, millones de personas en regiones de bajos ingresos permanecían sin acceso a esquemas básicos de vacunación. Esta situación fue descrita por diversos autores como una forma de «apartheid vacunal», lo que refleja una marcada división entre países protegidos y poblaciones excluidas del acceso oportuno a las dosis (Brown & Rosier, 2023).

La magnitud de estas inequidades fue documentada mediante estudios realizados en 222 países, los cuales demostraron elevados niveles de desigualdad en la distribución mundial de vacunas, particularmente en África. Los análisis basados en el coeficiente de Gini evidenciaron que las diferencias observadas constituían una desigualdad estructural medible dentro de la salud global contemporánea (Tatar et al., 2022). De igual forma, la Organización Mundial de la Salud advirtió que la inequidad vacunal comprometía seriamente la recuperación económica y social de los países de ingresos bajos y medios (OMS, 2021).

Poder, intereses y gobernanza global

La pandemia evidenció el conflicto entre la equidad en salud y los intereses comerciales. Mientras los organismos internacionales promovían el acceso universal a las vacunas, las patentes y el control tecnológico limitaron su producción y distribución en muchos países de bajos ingresos (Hunter et al., 2022; Brown & Rosier, 2023).

Aunque organismos como la OMS, la OPS, Gavi, CEPI y Unicef impulsaron mecanismos de cooperación internacional —particularmente mediante la iniciativa COVAX—, su capacidad de acción fue limitada frente al poder económico de los países desarrollados y las restricciones impuestas por las normas del comercio internacional y la propiedad intelectual (Singh & Chattu, 2021). Como respuesta a estas limitaciones, el reciente Acuerdo Pandémico de la OMS propone fortalecer la cooperación internacional y mejorar el acceso equitativo a vacunas, terapias y diagnósticos durante futuras emergencias sanitarias (OMS, 2025).

Desde la perspectiva latinoamericana, la pandemia evidenció la dependencia regional de la producción farmacéutica internacional y la limitada capacidad de manufactura de vacunas. Esta situación reafirma la necesidad de fortalecer la soberanía sanitaria regional mediante la inversión en investigación, la transferencia tecnológica y la cooperación científica entre los países de América Latina, con el fin de reducir vulnerabilidades frente a futuras emergencias sanitarias.

La pandemia planteó una pregunta ética que permanece vigente: ¿deben las tecnologías capaces de salvar millones de vidas responder prioritariamente a intereses comerciales o a principios de solidaridad internacional?

Impacto sobre los determinantes sociales de la salud

La inequidad en el acceso a las vacunas tuvo efectos que trascendieron la salud, profundizando problemas de pobreza, desempleo y exclusión social. Los países con menor cobertura vacunal enfrentaron mayores tasas de mortalidad y una recuperación más lenta, lo que afectó especialmente a las poblaciones más vulnerables (Lee & Tipoe, 2022; Tatar et al., 2022).

Aunque Panamá logró alcanzar coberturas de vacunación relativamente altas en comparación con otros países de la región, la experiencia internacional demostró que ningún país puede garantizar plenamente la seguridad sanitaria de su población cuando persisten profundas desigualdades en el acceso global a vacunas, diagnósticos y otras tecnologías esenciales de salud. La pandemia evidenció que la salud pública es un desafío compartido que requiere respuestas coordinadas más allá de las fronteras nacionales.

La distribución desigual de vacunas evidenció una importante injusticia sanitaria global, donde el acceso estuvo determinado más por la capacidad económica que por las necesidades de salud de las poblaciones (Gozzi et al., 2023).

Conclusión

La pandemia demostró que la salud global continúa organizada bajo relaciones asimétricas de poder, donde la capacidad económica determina quién vive, quién espera y quién queda excluido del acceso oportuno a tecnologías sanitarias esenciales. La protección de la salud colectiva no puede depender exclusivamente de las dinámicas del mercado ni de la capacidad económica de los Estados. Por el contrario, requiere mecanismos sólidos de cooperación internacional, el fortalecimiento de la producción regional y el reconocimiento de las vacunas como bienes públicos globales. Garantizar la equidad vacunal no solo representa una obligación ética, sino también una condición indispensable para mejorar la preparación y respuesta frente a futuras pandemias.

Para América Latina y Panamá, las lecciones de la pandemia deben traducirse en políticas que fortalezcan la investigación científica, la producción regional de tecnologías sanitarias y la cooperación internacional, como elementos fundamentales para construir sistemas de salud más resilientes y equitativos.

Referencias

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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