La dicotomía analítica sintética
La fractura de la unidad entre razón aristotélica y fe cristiana llevó a una escisión en las proposiciones. Por un lado, las analíticas y lógicamente válidas inmunes a los sentidos y, por el otro, los enunciados empíricos, positivistas y materialistas exentos de la lógica aristotélica, mutuamente excluyentes y conjuntamente exhaustivos.
“Se asevera que estos tipos difieren en sus orígenes, en sus referentes, en su estado cognitivo y en los medios por los cuales son validados. Esta plaga es una teoría formal dentro de la filosofía técnica y se llama la dicotomía analítica – sintética. De una u otra forma es aceptada por virtualmente todo filósofo contemporáneo prestigioso, sea pragmático, positivista lógico, analista o existencialista”, aseguró el objetivista Leonard Piekoff.
La proposición “El hombre es un animal racional” se considera analítica sin referentes en la realidad, se está aseverando, por implicación lógica, que “un animal racional es un animal racional”. Puede ser validada simplemente por un análisis del significado de los conceptos que la componen (por eso se llaman verdades analíticas).
“Si se especifican simplemente las definiciones de los conceptos relevantes en cada una de estas proposiciones y se aplican luego las leyes de la lógica, se verá que la verdad de la proposición sigue directamente y que negarla sería apoyar una contradicción lógica. Por lo tanto, a estas verdades también se les llama verdades lógicas”, apuntó Piekoff.
Otro enunciado analítico sería “Todos los hombres nacen con derechos individuales inalienables a la vida, libertad y búsqueda de felicidad” que implica necesariamente una verdad lógica: “los derechos individuales son los derechos individuales”.
Las verdades analíticas representan instancias concretas de la ley de identidad: como tales son frecuentemente llamadas “tautologías”, lo cual, etimológicamente, significa que la proposición repite “la misma cosa”, es decir, “los derechos individuales son los derechos individuales” que nada dicen de lo empírico humano.
“Dado que todas las proposiciones de la lógica y las matemáticas pueden, en última instancia, ser analizadas y validadas de esta manera, se sostiene que estas materias caen completamente dentro de la “analítica” o “tautológica” mitad del conocimiento humano”, prosiguió Piekoff.
La proposición “Bajo el patrón oro clásico, la unidad monetaria está definida en términos de una cantidad fija de oro” es analítica porque si aceptamos la definición de patrón oro clásico, ya está implícito que la moneda (por ejemplo, una libra esterlina o un dólar en ese sistema) representa un peso determinado de oro. No necesitamos observar datos históricos para saber que esa afirmación es coherente con el concepto.
“Dado que las proposiciones analíticas son lógicamente ciertas, se asevera que pueden ser validadas independientemente de la experiencia; ellas son “no empíricas” o a priori (hoy en día estos términos significan independientes de la experiencia)”, enseñó Piekoff.
Así, la proposición anterior es mutuamente excluyente del enunciado sintético: “El patrón oro clásico entre 1870 y 1914 produjo mayor estabilidad de precios que el sistema monetario posterior a 1971”, que, a la vez, es conjuntamente exhaustiva de “Si un país mantiene un patrón oro clásico, no puede aumentar indefinidamente la oferta monetaria sin afectar su relación con sus reservas de oro”.
“Se define una proposición sintética como aquella que no puede ser validada meramente a través de un análisis del significado o las definiciones de los conceptos que la constituyen. Por ejemplo, se asegura que el análisis conceptual o de definición no puede indicar si el hielo flota sobre el agua o qué volumen de líquido resultará cuando se mezclan cantidades diversas de agua y alcohol etílico”, explicó el objetivista.
En estas instancias, dijo Immanuel Kant, el predicado de la proposición, es decir, produjo mayor estabilidad de precios, indica algo en relación con el sujeto (patrón oro clásico) que no se halla ya contenido en el significado del sujeto concepto. La proposición representa una síntesis del sujeto con un nuevo predicado, de ahí el nombre dado. Negar tales verdades es sostener una mentira, pero no una contradicción en sí mismo.
“La teoría de la dicotomía analítica sintética presenta a los seres humanos la siguiente elección: Si lo que se asevera puede probarse, no dice nada acerca de aquello que existe; y si trata sobre existentes, no puede ser probado. Si es demostrado mediante un argumento lógico representa un convencionalismo subjetivo; si se asevera un hecho, no puede ser establecido mediante la lógica. Si usted lo valida apelando al significado de los conceptos, entonces está fuera de la realidad; si usted lo valida apelando a sus percepciones, entonces no puede estar seguro de ello”, sostuvo.
La teoría objetiva de los conceptos denominada “omisión de medidas” desmonta y echa por tierra la dicotomía analítica sintética. “Situar una dicotomía en la base del conocimiento humano, aseverar que existen métodos opuestos de validación y tipos opuestos de verdad es un procedimiento sin fundamento o justificación”, señaló.
“Un cierto tipo de ente, incluyendo todas sus características actuales y por descubrir es una unidad monetaria definida en términos de una cantidad fija de oro” representa un significado descubierto y validado mediante la observación, antes de que cualquier “análisis” sea posible.
Cuando se ha descubierto alguna característica de un ente, la proposición que se le atribuye será considerada “lógicamente cierta” (su opuesto contradeciría el significado del concepto que designa al ente). En ese sentido, “El patrón oro clásico entre 1870 y 1914 produjo mayor estabilidad de precios que el sistema monetario posterior a 1971”, el concepto que designa al sujeto de hecho incluyen desde el principio al predicado, es lógicamente válida y no contradictoria.
Bajo la dicotomía analítica sintética aseverar que “El patrón oro clásico entre 1870 y 1914 produjo menor estabilidad de precios que el sistema monetario posterior a 1971” es sostener una mentira, pero no una contradicción en sí mismo, puede ser que en otro universo tal enunciado fuera verdad.
“La verdad es que un concepto significa los existentes que integra, incluyendo la totalidad de sus características. Es esta visión del significado de un concepto lo que mantiene a los conceptos del hombre anclados en la realidad. A partir de ahí no puede surgir dicotomía alguna entre las proposiciones “analíticas” y “sintéticas”, concluyó Piekoff.
El autor es Magíster y Docente de la Facultad de Comunicación Social


