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El agua, el Canal de Panamá y la responsabilidad ambiental de las empresas

Por: Ana Laura Toriz Chong | Publicado el: 01 julio 2026



Históricamente el agua es el recurso más valioso para Panamá. Más allá de su importancia para el consumo humano y el desarrollo de los ecosistemas, este recurso constituye la base operativa del Canal de Panamá, una infraestructura estratégica que conecta al país con el comercio mundial y aporta miles de millones de dólares a la economía nacional. Sin embargo, la reciente crisis hídrica experimentada entre 2023 y 2024 dejó una lección contundente: la disponibilidad de agua ya no puede darse por sentada. Frente a este escenario, las empresas tienen la responsabilidad de asumir un papel más activo en la protección de los recursos naturales y en la construcción de un modelo de desarrollo sostenible.

La sequía provocada por la combinación de fenómenos climáticos extremos y el impacto del fenómeno de El Niño redujo significativamente los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela, principales fuentes de agua para el funcionamiento del Canal y para el abastecimiento de más de la mitad de la población panameña (Autoridad del Canal de Panamá [ACP], 2024). Como consecuencia, la ACP se vio obligada a restringir el número de tránsitos diarios y a implementar medidas extraordinarias para preservar el recurso hídrico. Estas restricciones demostraron que el agua no es únicamente un recurso ambiental, sino también un factor determinante para la competitividad económica del país. Durante la crisis, el Canal llegó a operar con aproximadamente un 25 % menos de agua que en condiciones normales, obligando a una profunda reorganización de sus operaciones.

La situación evidenció una realidad que muchas veces se ignora: la economía panameña depende directamente de la salud de sus ecosistemas. Los bosques de la cuenca hidrográfica del Canal, los ríos y los lagos cumplen funciones esenciales para garantizar la disponibilidad de agua. Cuando estos ecosistemas son degradados por la deforestación, la contaminación o la expansión urbana desordenada, la capacidad del país para enfrentar períodos de sequía disminuye considerablemente.

Tradicionalmente, la protección ambiental ha sido vista por algunas empresas como una obligación regulatoria o un costo adicional. Sin embargo, esta visión resulta cada vez más obsoleta. En un contexto de cambio climático y creciente escasez de recursos naturales, la sostenibilidad ambiental debe ser entendida como una inversión estratégica. Las empresas que dependen directa o indirectamente del agua para sus operaciones tienen un interés legítimo en contribuir a la conservación de las cuencas hidrográficas y los ecosistemas que garantizan este recurso.

La responsabilidad ambiental empresarial no debe limitarse al cumplimiento de las normas establecidas por las autoridades. Implica asumir un compromiso voluntario con la reducción del impacto ambiental, la eficiencia en el uso de los recursos y la generación de valor compartido para la sociedad. En el caso específico del agua, esto significa implementar tecnologías de ahorro hídrico, promover procesos productivos más eficientes, reducir la contaminación de fuentes acuáticas y participar activamente en programas de reforestación y conservación.

Algunas organizaciones internacionales han señalado que la gestión sostenible del agua es uno de los principales desafíos para el sector privado durante las próximas décadas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente el ODS 6 sobre agua limpia y saneamiento, destacan la necesidad de fortalecer la participación de todos los sectores sociales y económicos en la protección de este recurso (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 2015).

Las empresas deben asumir una visión más amplia de su papel en la sociedad. La sostenibilidad no puede limitarse a campañas de mercadeo o programas aislados de responsabilidad social empresarial. Debe integrarse a la estrategia corporativa y convertirse en un criterio central para la toma de decisiones. Esto implica evaluar los riesgos ambientales asociados a las operaciones, medir la huella hídrica, establecer metas de reducción de consumo y colaborar con organizaciones gubernamentales y comunitarias en la protección de las cuencas hidrográficas.

Además, la participación empresarial puede generar beneficios económicos tangibles. Diversos estudios han demostrado que las compañías que incorporan criterios ambientales en su gestión suelen mejorar su eficiencia operativa, reducir costos asociados al uso de recursos y fortalecer su reputación ante inversionistas y consumidores. En un mercado global donde los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) tienen cada vez mayor relevancia, la sostenibilidad se ha convertido en una ventaja competitiva.

La crisis hídrica también debe servir como una llamada de atención para fortalecer las alianzas entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil. La protección de los recursos naturales no puede recaer exclusivamente sobre el Estado. La magnitud de los desafíos ambientales exige esfuerzos coordinados y compromisos compartidos. La conservación de la cuenca del Canal, por ejemplo, requiere inversiones en reforestación, educación ambiental, gestión sostenible del territorio y adaptación al cambio climático.

El futuro de Panamá dependerá en gran medida de su capacidad para gestionar adecuadamente el agua. Las proyecciones climáticas indican que los eventos extremos, como sequías prolongadas e inundaciones intensas, podrían volverse más frecuentes en las próximas décadas. Ante esta realidad, la inacción ya no es una opción.

El Canal de Panamá ha demostrado ser una obra de ingeniería extraordinaria y un símbolo del desarrollo nacional. Sin embargo, su sostenibilidad futura dependerá de algo tan elemental como la disponibilidad de agua. La lección que deja la reciente crisis hídrica es clara: proteger los recursos naturales no es únicamente una responsabilidad ambiental, sino también una necesidad económica y social. Las empresas panameñas tienen la oportunidad y la obligación moral de convertirse en aliadas estratégicas de esta causa. Su participación activa en la conservación del agua y de los ecosistemas no solo contribuirá al bienestar de las generaciones futuras, sino que también fortalecerá la resiliencia y competitividad del país en un mundo cada vez más marcado por los desafíos ambientales.

La autora es docente en el CRUPE

Referencias

Autoridad del Canal de Panamá. (2024). Informe sobre la gestión hídrica y operaciones del Canal de Panamá. Panamá: ACP.

Organización de las Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas. Recuperado de https://sdgs.un.org/2030agenda

La Prensa. (2024, 27 de febrero). El Canal de Panamá hace aportes directos e indirectos por $3,630 millones en un año, mientras clama por más agua.

La Prensa. (2024, 24 de junio). Solicitan acciones urgentes para frenar crisis hídrica del Canal.

EFE. (2025, 1 de enero). La crisis hídrica hizo más eficientes las operaciones del Canal de Panamá.

Reuters. (2024, 2 de diciembre). Threatened by climate change, Panama Canal has big plans to deal with drought.

 

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