"2026: Año del fortalecimiento de la autonomía universitaria, mediante la elección democrática de sus autoridades"


Una aproximación al ciber texto y al ciber lenguajes sobre los estudios del discurso digital de María Azucena Penas Ibáñez

Por: Muriel Samaniego de Londoño | Publicado el: 22 septiembre 2026



Desde hace unas dos décadas, la comunicación ha sido intervenida por tecnologías digitales (mensajería instantánea, redes sociales, blogs, foros, plataformas de video y videojuegos en línea) se ha afianzado como un área centrada de producción discursiva. Este deslizamiento no se circunscribe al canje de soporte, sino que reconfigura prácticas de lectura y escritura bajo circunstancias definidas: circulación acelerada, interacción cercana a la inmediatez, integración de múltiples códigos (texto, imagen, audio y recursos tipográficos) y convivencia de registros y géneros antes caracterizados por ámbitos de uso.

Más allá de describir transformaciones tecnológicas, el estudio del discurso digital obliga a reconsiderar categorías tradicionales de la lingüística. La escritura ya no puede entenderse únicamente como una práctica lineal y estable, ni la oralidad como una actividad necesariamente presencial. Las plataformas digitales han creado espacios híbridos donde los usuarios combinan recursos verbales, visuales y audiovisuales para construir significados que cambian de acuerdo con el contexto de interacción. Desde esta perspectiva, la obra de Penas Ibáñez constituye una referencia útil para comprender procesos que siguen evolucionando y que hoy adquieren nuevas dimensiones con la expansión de la inteligencia artificial, los algoritmos de recomendación y la comunicación multiplataforma.

El concepto de ciber lenguaje permite describir los mecanismos expresivos que los hablantes desarrollan en espacios digitales. Penas (2018) considera que estos recursos forman parte de nuevas dinámicas comunicativas asociadas a la interacción en línea.

La economía expresiva y la rapidez de producción influyen en abreviaciones, omisiones de tildes en contextos informales, reducciones gráficas y uso estratégico de mayúsculas, repetición de letras o signos para intensificar (p. ej., “holaaaa”, “¿¿en serio??”). No obstante, estos fenómenos no deben interpretarse solo como simplificación: con frecuencia son decisiones pragmáticas que persiguen cercanía, humor, énfasis, gestión del turno o marca identitaria dentro de una comunidad.

Otro componente relevante es el ciber léxico: neologismos, préstamos, siglas y tecnicismos vinculados a dispositivos, plataformas y prácticas (Penas, 2018). La autora destaca la tecnojerga y analiza cómo ciertos términos se resemantizan en la experiencia cotidiana del usuario (por ejemplo, voces relacionadas con “usuario”, “pirata” o “sistema operativo”, tratadas por la autora como estudio de caso). Este enfoque conecta la lingüística con la cultura digital: la innovación léxica nombra acciones nuevas.

Penas (2018) recopila y comenta muestras de distintas plataformas (Facebook, Twitter/X, WhatsApp, foros, blogs), lo que permite observar contrastes: (a) en mensajería predomina la economía y la negociación rápida del turno; (b) en redes sociales se intensifica la construcción pública del yo (perfil, reputación, “marca personal”) y el uso de marcadores de circulación (hashtags, menciones); (c) en foros y blogs se desarrollan hilos argumentativos más extensos y formas de experticia; (d) en la prensa digital aparecen textos híbridos, donde el artículo se acompaña de enlaces, multimedia y participación del lector mediante comentarios.

Estas prácticas generan normas de interacción propias (la llamada netiqueta), que regulan, por ejemplo, cuándo es apropiado etiquetar a alguien, cómo citar, cómo corregir, qué se considera “spam”, o qué comportamientos se sancionan como agresivos. La netiqueta opera como un dispositivo pragmático: orienta la interpretación y reduce conflictos comunicativos en ausencia de señales presenciales.

El aporte principal de Penas (2018) es su esfuerzo sistematizador: propone un “mapa” conceptual del objeto (ciber texto/ciber lenguaje), revisa nociones previas y ofrece una lectura desde la lingüística textual aplicada al español. Esta orientación converge con Crystal (2006) en la idea de que el lenguaje en internet debe describirse como conjunto de prácticas y estilos, no como simple deterioro normativo. También coincide con Cassany (2012) en enfatizar la alfabetización digital: leer/escribir en red implica competencias nuevas (búsqueda, evaluación de fuentes, participación responsable).

Desde la pragmática, Yus (2001) destaca que la comunicación digital exige inferencias específicas para compensar la ausencia de contexto físico compartido; de ahí el valor de pistas gráficas, emoticonos o convenciones conversacionales. Esta preocupación por la interpretación es compatible con la distinción de Penas entre mecanismos lingüísticos y dispositivos del medio. A su vez, los estudios sobre conversación y estilo (p. ej., Tannen, 2013) ayudan a leer ciertos “choques” comunicativos en redes como resultado de expectativas distintas sobre cooperación, tono, humor o grado de implicación.

En el análisis del discurso digital, Herring (2004) propone integrar dimensiones tecnológicas, sociales y discursivas. Penas (2018) aporta al ofrecer categorías textuales (cohesión, coherencia, adecuación) aplicadas a ciber textos, mientras que el enfoque de Herring contribuye a operacionalizar cómo el diseño de la plataforma (persistencia, anonimato, visibilidad) afecta fenómenos como la agresión verbal, la polarización o la formación de comunidades. La combinación de ambos enfoques permite evitar reduccionismos: ni todo es “tecnología”, ni todo es “lengua” desconectada del medio.

Una tensión recurrente en la discusión pública es la oposición entre norma e innovación. Algunos discursos prescriptivos interpretan el ciber lenguaje como amenaza (por “faltas” ortográficas o préstamos), mientras que los enfoques descriptivos lo entienden como variación funcional. En este punto, la literatura coincide en que conviene distinguir: (a) contextos formales (académicos, institucionales) donde se espera apego normativo; y (b) contextos informales donde la creatividad y la economía expresiva cumplen funciones identitarias y pragmáticas. Así, la pregunta no es si el ciber lenguaje “está bien o mal”, sino cuándo y para qué se usa cada repertorio.

En conclusiones, existe consenso entre Penas, Crystal, Herring, Yus y Cassany en que los usos digitales deben analizarse según géneros, audiencias y propósitos, evitando juicios globales. Las tensiones entre norma e innovación se comprenden mejor si la competencia comunicativa se concibe como un repertorio adaptable a distintos registros.

El análisis realizado permite afirmar que los conceptos de ciber texto y ciber lenguaje continúan siendo herramientas válidas para comprender las formas actuales de comunicación digital. No obstante, los cambios tecnológicos ocurridos durante la última década plantean la necesidad de ampliar estas categorías para incorporar fenómenos asociados a la inteligencia artificial, la personalización algorítmica y las nuevas formas de interacción multimedia.

Más que representar una ruptura con la lengua tradicional, los usos digitales ponen de manifiesto la capacidad de adaptación de los hablantes ante contextos comunicativos cambiantes. Las innovaciones observadas en redes sociales, plataformas de mensajería o espacios colaborativos no constituyen necesariamente un deterioro lingüístico, sino respuestas funcionales a necesidades expresivas específicas.

Bibliografía

Crystal, D. (2006). Language and the Internet (2nd ed.). Cambridge University Press.

Herring, S. C. (2004). Computer-mediated discourse analysis: An approach to researching online communities. In S. A. Barab, R. Kling, & J. H. Gray (Eds.), Designing for virtual communities in the service of learning (pp. 338–376). Cambridge University Press.

Penas Ibáñez, M.ª A. (2018). El cibertexto y el ciberlenguaje. Síntesis.

Cassany, D. (2012). En línea: Leer y escribir en la red. Anagrama.

Yus, F. (2001). Ciberpragmática: El uso del lenguaje en Internet. Ariel.

Méndez Guerrero, B. (2020). Reseña de Penas Ibáñez (2018) El cibertexto y el ciberlenguaje. Revista de Lingüística y Lenguas Aplicadas, 15, 113–115.

Vela Delfa, C. (s. f.). Reseña de Penas (2018) El cibertexto y el ciberlenguaje. ELiES.

La autora es Docente de la Facultad de Humanidades

 

 

 

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

Buscador

Ingresa y escucha nuestros PODCAST



Click y Descarga Logo Oficial