La felicidad en la Organización
En los desafíos que enfrentan las organizaciones en la actualidad, la sostenibilidad ha adquirido un papel sumamente importante como principio de la gestión empresarial. Tradicionalmente, este concepto era observado desde tres puntos de vistas: económica, ambiental y social. No obstante, dentro de la última dimensión, surge un cuestionamiento que merece especial atención, ¿Puede una organización considerarse verdaderamente sostenible si no promueve la felicidad laboral de sus colaboradores?
La felicidad laboral, comprendida como el bienestar integral de los trabajadores en su entorno profesional, no sólo influye en la productividad y el compromiso, sino que también manifiesta el respeto de los derechos humanos y la dignidad en el trabajo. Este artículo propone una reflexión sobre la relación entre sostenibilidad organizacional y la felicidad laboral, cuestionando si es ética y estratégicamente viable alcanzar la sostenibilidad sin considerar el bienestar emocional y psicológico de quienes hacen posible la operación diaria de la empresa.
¿Es suficiente con implementar políticas sólo económicas o prácticas responsables si el clima laboral es nocivo o indiferente al bienestar humano? ¿Puede una organización sostenerse en el tiempo sin cultivar la felicidad de sus empleados? Estas preguntas no llevan a analizar sobre una visión más humana y busca ampliar la comprensión del concepto de sostenibilidad, integrando la dimensión emocional como un eje fundamental para su autenticidad y eficacia.
La felicidad en el lugar de trabajo se refiere a la satisfacción de las personas en su entorno laboral y está relacionada con el bienestar del individuo. Por ello, la felicidad en el lugar de trabajo es crucial para mejorar la productividad en cualquier organización, esto quiere decir que las personas felices son más productivas que las personas infelices pueden no prestar atención a ninguna área.
En este sentido, la satisfacción laboral según Charaja y Mamani (2014), es aquella sensación que una persona experimenta al lograr el equilibrio ante una o varias necesidades, es decir, “es lo que la persona desea del trabajo y lo que logra de él”. Mientras que el bienestar subjetivo tiene bases mucho más emocionales. Zubieta, Muratori y Fernández (2011) advierten a partir del análisis de Veenhoven (1994), que el bienestar subjetivo está vinculado al balance global que las personas hacen de sus oportunidades vitales (recursos y aptitudes tanto sociales como personales), del curso de los acontecimientos a los que se enfrentan y de la experiencia emocional derivada de ello.
Por lo que, el presente artículo entiende que la base de la felicidad en el puesto de trabajo son las emociones y comportamientos organizacionales, es decir, la felicidad organizacional es el resultado de un pensamiento estratégico (Baker y cols., 2006). Por tanto, del estilo directivo dependerá la felicidad en el puesto de trabajo y en la organización.
Con relación a lo anterior, es importante considerar también que no todas las personas perciben su trabajo del mismo modo. Esto influye directamente en el bienestar subjetivo de cada individuo y, por tanto, la felicidad en el lugar de trabajo. Según Salas (2013), cuando las aspiraciones del empleado se ven satisfechas en su puesto de trabajo o al menos se consigue cierta aproximación, la satisfacción laboral es mayor.
¿Es posible hablar de sostenibilidad organizacional real si los colaboradores no son felices dentro de la organización?
En algunas literaturas se sugiere que la sostenibilidad sin felicidad laboral es una visión incompleta y potencialmente insostenible. Las organizaciones que descuidan el bienestar emocional y psicológico de sus empleados corren el riesgo de enfrentar altos niveles de rotación, baja productividad y pérdida de reputación, lo que compromete su viabilidad a largo plazo, ya que un colaborador que no encuentra una integración entre la sostenibilidad empresarial no puede considerarse auténtica si excluye el bienestar emocional y profesional de sus colaboradores. La felicidad laboral es un componente esencial de la sostenibilidad social, ya que impacta directamente en la productividad ya que donde no hay calidez, armonía, respeto, reconocimiento, sinergia y empatía no existirá compromiso de parte del empleado, lo que posiblemente lo obligue a cambiar de empresa por lo que la retención de los empleados no será posible si la cultura organizacional no realiza las adecuaciones necesarias en esta área vulnerable de la empresa. Ignorar esta parte humana compromete la viabilidad a largo plazo de cualquier empresa, convirtiendo la sostenibilidad en un discurso incompleto y poco ético.
¿Cómo impacta la experiencia del cliente si los colaboradores son felices en la organización?
La felicidad laboral tiene un impacto directo y profundo en la experiencia del cliente, especialmente en empresas que valoran el bienestar de sus colaboradores. Cuando los empleados se sienten valorados, motivados, incentivados y con un ambiente laborar de armonía, su actitud hacia los clientes mejora grandemente, generando interacciones más positivas, empáticas y efectivas.
Varias empresas han demostrado cómo el bienestar laboral se traduce en una mejor experiencia para el cliente, por ejemplo: compañías que han implementado el programa Wellness, que incluye apoyo físico, financiero y emocional para sus colaboradores. Esta iniciativa ha fortalecido el compromiso interno y ha mejorado la calidad del servicio ofrecido, gracias a empleados más satisfechos y motivados.
En resumen, invertir en la felicidad de los colaboradores no solo mejora el clima interno, sino que se convierte en una ventaja competitiva que impacta directamente en la percepción y fidelización del cliente.


