La Novela Manosanta de Rafael Ruiloba con el beneplácito de la crítica literaria internacional
La novela Manosanta , incluida en la biblioteca de la nacionalidad, obtuvo el premio Ricardo Miró en 1996, y desde entonces se posesionó como una de las mejores novelas de la literatura panameña a la par de El Desván, de Ramón H. Jurado; La Isla Mágica de Rogelio Sinán. El ahogado de Tristán Solarte; Vida que olvida de Justo Arroyo con Ardientes Fulgores de Gloria de Juan David Morgan o El ataúd de uso de Rosa María de Britton.
El crítico Alemán Werner Mackenbach en su estudio sobre la Novela Histórica Centro americana escribe que la novela Manosanta es representativa para un gran número de novelas hispanoamericanas, donde la representación de esta realidad dispersa, despedazada y separada del istmo, en sus mundos novelescos y la presentación narrativa recurren a la parodia y la carnavalización - es decir, a una apropiación no mimética de la realidad en la representación novelesca. La narración, por su parte, no es lineal.
El escritor Nicaragüense Franz Galich ha apuntado que Manosanta se caracteriza por su complejidad arquitectónica, para unir tres tramas conducidas de forma segmentada para articularse, no sin confusiones, muy cerca del final, en el cual el narrador le resuelve los acertijos al lector, pero sin brindarle la sensación de certidumbre en cuanto al desenlace.
El crítico costarricense Denis Arias Mora en un estudio sobre Manosanta escribe que con la novela Manosanta, del escritor panameño Rafael Ruiloba, el lector tiene la oportunidad de acercarse a un libro de dimensiones literarias para asumir, entre el pasar agradable, ameno y no menos divertido de las páginas, una serie de reflexiones de enorme trascendencia histórica no únicamente para el curso de la Historia de Panamá, sino también para la de América Central o de América Latina inclusive.
La novela cuenta las aventuras detectivescas del sacerdote español Nicolás Buenaventura apodado manosanta quien al tratar esclarecer el asesinato de su antecesor a principios de 1903; interactúa con muchos personajes, descritos con habilidad por Ruiloba de tal modo que el sacerdote, queda envuelto en las maquinaciones de la guerra civil colombiana, donde el viejo soldado liberal Avelino Rosas posterga su muerte indefinidamente en espera un cargamento de armas de Belisario Porras; en la conspiración del alcalde y su familia estrambótica; en la trama de los ingenieros franceses León Eisserric y Philippe Bunau Varilla quienes buscan recuperar las pérdidas del Canal Francés; también sobresale el pintor francés Paul Gauguin, quien huye de su cultura y se refugia en Taboga.
Al igual que el gobernador Colombiano, José Domingo de Obaldía, quien huye disfrazado con las sotanas de Manosanta y lo deja encerrado en su habitación donde por casualidad los franceses le preguntan creyéndolo que era el gobernador colombiano, si apoya la independencia de Panamá y el sacerdote les responde que sí, lo cual desata la trama de la independencia. Todo sucede en el contexto de la guerra de los Mil días.
Y para darnos una visión amena de la lectura, de este abigarrado mundo, Ruiloba recurre a una prosa meticulosa, por la descripción psicológica de los personajes; por los recursos del humor y la parodia; por la rigurosidad exactitud en la cultura religiosa, por una intertextualidad histórica exacta; por la pluralidad de narradores y documentos usados para explicar el caos de la guerra, las persecuciones políticas, los asesinatos, las violaciones y una batalla final entre Dios y el diablo en San Pablo Viejo, una batalla telúrica dirimida por medio de una pelea de gallos.
Manosanta es una novela histórica, pero también es una novela policial; es tremendista y trágica, pero también está cargada de los recursos de la parodia, el humor reflexivo sobre la condición humana de los panameños atribulados por el peso de la historia.
La autora es docente en la facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.*


