7 de Octubre, a los 10 Institutores detenidos
Hoy, hace ochenta años ya, el 7 de octubre de 1935, nació la Universidad de Panamá, obra del más elevado patriotismo, al decir del Maestro Octavio Méndez Pereira, en la noche de su inauguración en el Aula Máxima del Instituto Nacional.
Hoy, hace ochenta años, inició labores en aquellas augustas aulas del Nido de Águilas, para transformar a nuestra joven República con la formación de profesionales en diversas áreas del conocimiento, puesto que la educación universitaria hasta ese momento era privilegio de los ricos o de los favorecidos por la suerte. Así comienza la relación entre el Nido de Águilas y nuestra Primera Casa de Estudios Superiores: están unidos desde ese 1935, momento a partir del cual, al decir de don Rubén Darío Carles, la Universidad de Panamá tiene una gran deuda con el Instituto Nacional porque absorbió lo mejor de su Profesorado. En los 15 años en que el Nido de Águilas abrigó a la Universidad, ambas instituciones educativas escribirán páginas gloriosas en la sólida formación intelectual de estudiantes con conciencia social, ciudadana y patriótica: recordemos el 12 de diciembre de 1947, cuando el pueblo panameño, dirigido por institutores y universitarios rechazaron el ominoso Tratado Filós-Hines. Así, transcurrieron las décadas del 50 (cuando en el 58 y el 59 estudiantes panameños sembraron banderas en la Zona del Canal); la década del 60 (con los sucesos del 9 de Enero de 1964; el rechazo de los Tratados 3 en 1 de 1967; el Golpe de Estado Militar de 1968); la década del 70 (por su trayectoria, el Instituto Nacional de Panamá es declarado, en 1974, Monumento Histórico; la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977 y el asesinato de los estudiantes universitarios Jorge Camacho -egresado del Instituto Nacional- y Demóstenes Rodríguez, en 1978.
Para los jóvenes que somos protagonistas de la década del 80, seremos testigos presenciales de cambios políticos rápidos y abruptos, y de cómo el Nido de Águilas y la Universidad de Panamá serán atacados en reiteradas ocasiones por las ordas militares, para acallar su voz y su presencia en las calles, en defensa de los más caros intereses nacionales: desde la mitad de ese decenio hasta finalizar con la maldita invasión de 1989, se violarán predios y autonomías, habrá persecuciones políticas, amenazas, encarcelamientos, zozobra, miedo y más miedo
Después de ese diciembre, en el que llovió fuego y cenizas sobre la tierra fértil de cadáveres, comenzamos a ser otro país: empezó una nueva época en la que vertiginosamente nos fueron cambiando modos y formas de ser Y quienes asumieron las riendas del Estado, iniciaron la innoble tarea educativa: desmontar agrupaciones estudiantiles en todos los colegios de la República.
En el Nido de Águilas era más difícil: existía la Asociación Federada del Instituto Nacional y otras asociaciones de carácter cultural, científica, deportiva, cívica, humanística Los estudiantes tenían espacios de ocio creativo Pero la tarea la fueron logrando al desnucar a la cabeza: al poner al frente del buque insignia de la educación pública panameña a Pelúa, Pata de Loro o Perico de los Palotes Ése fue el plan: si la cabeza no funciona o disfunciona para establecer el estatus quo o responde a tenebrosos intereses, el cuerpo estará enfermo
Hoy, a 80 años de su fundación, nuestra Universidad sufre ataques virulentos. Me asustan porque me parecen conocidos. Hoy, hace dos años, las ordas milicas de la no docente Ministra Lucinda Molinar entraron al Instituto Nacional y se llevaron a los estudiantes cuadro de honor: para humillarlos y escarnecerlos
Esta pesadilla parece no terminar. Hoy hay diez presos políticos institutores (siete menores de edad), para escarmentarlos y escarmentarnos, para escarnecerlos y escarnecernos. Hicieron lo que hicieron, sí. Pero no me canso de preguntar y de preguntarme: ¿dónde carajos están las alternativas para esos jóvenes, si carecen de agrupaciones culturales, cívicas, científicas, deportivas? CARECEN DE ESPACIOS DE DISCUSIÓN Y DE DEBATES. Y la única agrupación que quedaba era la Sociedad de Graduandos, que ha sido defenestrada, porque su ¨Presidente (quien es Scout y evangélico) está en las mazmorras del régimen de turno.
Por eso me reafirmo en que nuestra juventud tiene frenos y no estímulos. En este país, tuyo y mío, en el que delincuentes de saco y corbata se robaron miles de millones de dólares, tienen casa por cárcel, país por cárcel (que tenemos tú y yo porque carecemos de recursos para estar viajando), y se ríen de ti y de mí desde Estados Unidos. Y sobre estos jóvenes se ensaya el delito terrorismo
Hoy, a 80 años de Fundación de la Universidad de Panamá, llamo a todos los panameños a unirnos para defender nuestras instituciones educativas emblemáticas: el Instituto Nacional y la Universidad de Panamá peligran. El proyecto neoliberal, antinacional y antieducativo avanza a pasos agigantados.
*Orgullosamente institutora y egresada de la Universidad de Panamá



