La verdadera cara de la educación virtual
La pandemia del COVID-19, además de muertes y desgracias trajo consigo modificaciones en todos los aspectos y la educación no se escapó de este mal.
A un año y poco más de llevarse a cabo la educación de manera virtual, hay quienes lastimosamente no han podido asistir a las clases debido a las necesidades latentes y al alto costo que genera el uso y equipamiento del método tecnológico.
Entonces ¿Funciona a largo plazo la educación virtual? ¿Se está aprendiendo más o igual que de manera presencial? ¿Está Panamá en uno de los países que domina la educación virtual? ¿El país proporciona las herramientas necesarias para la educación de todos?
Los padres de familia que día a día hacen un esfuerzo inmenso por estar al pendiente de sus hogares y ahora de la educación prácticamente completa de sus hijos, es un nivel de estrés inminente para todos aquellos que viven esta situación.
El bajo nivel de consideración de algunos docentes, se ve cada día más con las asignaciones sin medidas que ponen para generar calificaciones, ha sido un tiempo de aprendizaje para todos y el manejo de las tecnologías para muchos padres es aún difícil.
No sólo es el hecho de que todo el cambio ha sido difícil, a medida que el tiempo avanza veremos a una generación de jóvenes inmersos en la tecnología.
Será un reto que ahora quieran socializar o salir al mundo exterior. También se correrá el riesgo de que muchos estudiantes también se acostumbren tanto a esta modalidad que cuando sean denuevo las clases presenciales muchos ya no quieran asistir llevándolos a tomar la decisión de retirarse.


