Nueva especie es nombrada en honor al CRU de Colón
En 1984, alguien colocó una trampa de luz en Isla Barro Colorado, una pequeña isla boscosa en el lago Gatún, en el corazón del Canal de Panamá. Entre los insectos capturados esa noche había un escarabajo de antenas largas que nadie había descrito antes. El ejemplar fue guardado en una colección del Museo de Invertebrados de la Universidad de Panamá, donde esperó más de cuatro décadas hasta que el investigador Alfredo Lanuza-Garay lo identificó como algo nuevo para la ciencia.
El escarabajo acaba de recibir nombre oficial Sternacutus crucolon. El nombre es un homenaje al Centro Regional Universitario de Colón (CRUC) de la Universidad de Panamá, institución desde donde Lanuza-Garay realiza buena parte de su trabajo taxonómico. Su descripción formal aparece en el más reciente número de The Coleopterists Bulletin, una de las publicaciones especializadas más reconocidas en entomología a nivel mundial.
Pero la nueva especie no es el único hallazgo del estudio. El artículo, firmado también por investigadores de Colombia y del Smithsonian Tropical Research Institute, reporta por primera vez en Panamá dos especies de longicornios que no tenían registro previo en el país y añade varios registros nuevos para distintas regiones de Colombia. El total y el mapa de distribución conocido de estos insectos en la región latinoamericana acaba de cambiar.
¿Qué significa poner un punto nuevo en el mapa?
Para quienes no trabajan en biología, la idea de registrar una especie puede sonar abstracta. Lanuza-Garay lo traduce en términos directos:
"Significa ampliar su distribución geográfica conocida, aumentar el número de especies registradas para el país, además de tomar mayor conciencia de que Panamá es un punto caliente de diversidad del que aún conocemos muy poco. Si tomamos en cuenta los últimos registros realizados, el número de especies va en aumento y se espera que siga creciendo exponencialmente."
En este estudio, dos especies de escarabajos longicornios se registran por primera vez en Panamá, el Psyrassa maesi, conocida hasta ahora solo en Nicaragua, y Sphaerion exutum, cuya distribución conocida saltaba de México a Brasil sin pasar por el istmo. Los especímenes fueron colectados en la provincia de Colón en la década de 1990 y permanecían sin clasificar en colecciones privadas.
Igualmente, en Colombia, el panorama es similar tres especies con registro nuevos para el país y cuatro con registros nuevos para departamentos específicos. Cada uno de esos puntos representa años de colecta de campo, comparación de ejemplares y revisión de literatura especializada.
Un bicho que "se ve por montones" pero que nadie lo conoce.
Panamá tiene más de 1,000 especies de escarabajos longicornios registradas. A pesar de ese número, el investigador sabe bien la reacción que genera hablar de un nuevo escarabajo frente a personas sin formación científica.
"Esa pregunta me recuerda algunos comentarios de personas comunes cuando ven a estos insectos que no tenían un nombre propio previamente, y te dicen: pero si ese bicho se ve acá por montones, no es un gran descubrimiento. Realmente verlo desde la perspectiva de que es un escarabajo nada más es bastante errado."
El punto que Lanuza-Garay defiende es que la diferencia entre una especie y otra no siempre está a la vista. Muchos longicornios se parecen superficialmente, y solo el ojo entrenado de un taxónomo puede distinguir los detalles morfológicos que los separan de la forma del pronoto (protórax), el patrón de manchas en los élitros, las proporciones de las antenas. En el caso de Sternacutus crucolon, fue precisamente la forma de la cresta central de los élitros y el patrón de máculas del tórax lo que la separó de todas las especies conocidas del género.
"Puntualmente, el encontrar nuevas especies permite mejores estrategias de manejo y conservación de nuestros ecosistemas naturales, además de permitirnos ver la belleza que la naturaleza nos ofrece."
¿QUÉ ES UN ESCARABAJO LONGICORNIO?
Los escarabajos longicornios (familia Cerambycidae) son insectos reconocibles por sus antenas extremadamente largas, que en algunas especies pueden superar el doble del tamaño del cuerpo. Son uno de los grupos de insectos más diversos del planeta, con más de 35,000 especies descritas a nivel mundial.
En Panamá, se conocen más de 1,000 especies de longicornios. Cumplen roles ecológicos clave sus larvas descomponen madera muerta, contribuyendo al reciclaje de nutrientes en el bosque y algunos adultos son polinizadores.
El género Sternacutus, al que pertenece la nueva especie descrita en este estudio, agrupa actualmente 38 especies distribuidas desde México hasta el sur de América del Sur. La nueva especie, Sternacutus crucolon, es la número 39 y fue encontrada en Panamá.
El inventario inconcluso, lo que Panamá aún no sabe de sí misma
Panamá lleva más de un siglo recibiendo naturalistas y científicos de todo el mundo. El Canal, la posición geográfica entre dos continentes y la densidad biológica del país lo convirtieron tempranamente en destino de expediciones científicas. Sin embargo, para Lanuza-Garay, ese historial no significa que el trabajo esté terminado.
"El conocimiento de los insectos en Panamá es bastante amplio, ya que desde hace más de 100 años ha habido iniciativas de documentar nuestra diversidad. Muchos grupos de insectos se conocen bien, especialmente en el ámbito agrícola y de salud. Sin embargo, hace falta mucho trabajo por hacer y más personas interesadas en ayudar a documentar esta diversidad."
El investigador señala a la provincia Darién como uno de los vacíos más evidentes, es una provincia con una de las coberturas boscosas más intactas del país, pero con una presencia científica limitada por razones históricas de accesibilidad y seguridad. Mientras esa región permanezca sin estudiar a fondo, el catálogo panameño de insectos seguirá siendo provisional.
El hallazgo de Sternacutus crucolon refuerza ese punto. El ejemplar que dio origen a la nueva especie fue colectado hace 42 años en Isla Barro Colorado, uno de los sitios más estudiados de los trópicos a nivel mundial. Si en ese lugar todavía había una especie sin nombre, la pregunta inevitable es, cuántas más esperan en los rincones menos explorados del país.
El museo que guarda 169,000 razones para investigar
Detrás de cada nuevo registro hay una infraestructura silenciosa sin la cual nada de esto sería posible. En Panamá, esa infraestructura tiene nombre propio el Museo de Invertebrados Graham Bell Fairchild de la Universidad de Panamá, el principal repositorio de fauna de insectos del país.
"El Museo de Invertebrados G.B. Fairchild es el principal repositorio de la fauna de insectos del país, con más de 169,000 ejemplares. Entre ellos hay especímenes colectados en diferentes puntos del país que aún esperan ser debidamente registrados, e incluso más de 300 especies descritas únicas para nuestro país. Eso hace al Museo un punto focal para el entendimiento y gestión de la biodiversidad de insectos no solo del país, sino también de la región."
Fue precisamente en esa colección donde reposaba el holotipo de Sternacutus crucolon el ejemplar único que sirve como referencia oficial de la nueva especie esperando ser reconocido. El museo no solo conserva especímenes también preserva información biológica que puede volverse relevantes décadas después de que el insecto fue capturado.
La UP en la literatura científica internacional
El artículo en The Coleopterists Bulletin suma a una trayectoria sólida de Lanuza-Garay en publicaciones internacionales de entomología taxonómica. Esta vez, la colaboración incluyó al Smithsonian Tropical Research Institute, a la Universidad de Sucre y a la Universidad del Pacífico de Colombia, consolidando una red regional de investigación en biodiversidad de insectos.
Para el portal digital informativo esta información es relevante: la Universidad de Panamá, a través de su Centro Regional en Colón y su Museo de Invertebrados, figura como institución autora en una publicación de la Coleopterists Society, una organización científica fundada en 1947 con más de 1,000 miembros en todo el mundo.
El mensaje de Lanuza-Garay al final de la conversación es el mismo que repite en el aula, “Panamá es un país extraordinariamente diverso y documentar esa diversidad no es un lujo académico. Es la base de cualquier política de conservación que pretenda ser seria”.


