Universidad de Panamá impulsa normativa global sobre químicos en alianza con Naciones Unidas
En un país que busca ponerse a la vanguardia en la gestión de sustancias químicas, la voz de la academia se alza con fuerza. La profesora Hiladaura Patiño, referente del Centro Regional del Convenio de Basilea y del Convenio de Estocolmo, subraya el papel decisivo de la Universidad de Panamá en la implementación del Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (SGA/GHS).
“La Universidad de Panamá, como representante de la Academia y gestor de proyectos, se convierte en socio implementador de una iniciativa de Naciones Unidas para que Panamá se sume al resto de los países del mundo que ya tienen esta normativa implementada”, afirmó Patiño.
La academia como motor de cambio
La profesora enfatizó que el SGA no es solo una herramienta técnica, sino un instrumento formativo que debe llegar a los estudiantes antes de que enfrenten la realidad laboral. “Queremos cambiar eso, queremos que las instituciones universitarias preparen a los jóvenes para los retos profesionales, porque allá no es fácil adquirir conocimientos que no recibieron en la formación”, explicó.
El compromiso universitario trasciende las aulas: busca impactar gremios, sectores laborales y técnicos, así como el transporte y la regulación del movimiento de productos químicos en el país. La profesora recordó que cada contenedor con compuestos químicos está sujeto a estrictas normas para evitar riesgos a las personas y al ambiente, y que un etiquetado incorrecto puede significar la diferencia entre la seguridad y la tragedia.
Conciencia social y protección ambiental
Patiño advirtió sobre los peligros cotidianos de la falta de información: intoxicaciones en el hogar, exposición indebida de niños y adolescentes, y riesgos para quienes padecen enfermedades respiratorias. “Todos somos consumidores y usuarios de productos químicos, y todos debemos tener esa orientación”, señaló, subrayando la necesidad de sensibilizar a la población desde edades tempranas.
La Universidad de Panamá, con su presencia en todas las regiones del país, se convierte en una plataforma estratégica para llevar el mensaje a comunidades, escuelas y gremios. “El rol universitario es clave, porque tenemos que trabajar con maestros, profesores y comunicadores para que el proceso no se quede en los adultos, sino que permee a la juventud y a los niños”, añadió.
Un proyecto con plazos concretos
El proyecto, apoyado por UNITAR y financiado con fondos de cooperación alemana, tiene un horizonte de seis meses. En ese tiempo se desarrollará un borrador de norma que será sometido a consulta pública, y en paralelo se estructurará un Plan de Acción Nacional. Las giras regionales previstas para marzo permitirán recoger información y opiniones de todos los sectores, garantizando que la normativa refleje la realidad del país.
Un país en transición
La profesora Patiño concluyó con un llamado a la actualización y modernización: “Esto nos riñe con una necesidad de país de actualizarnos y de ponernos a la vanguardia a nivel nacional en estos temas”.”
La implementación del SGA/GHS en Panamá no es solo un paso técnico, sino un acto de responsabilidad colectiva. La academia, los gremios, las instituciones y la ciudadanía están llamados a participar en un proceso que busca proteger la salud, el ambiente y el futuro de las próximas generaciones.


