Con asesoría de la Estación Científica COIBA AIP, estudiante del CRU de Veraguas lidera investigación sobre la rana de invernadero para proteger la biodiversidad panameña
Una pequeña habitante de menos de tres centímetros, capaz de reproducirse sin necesidad de agua, ha encendido las alertas del monitoreo ambiental en el país. Se trata de la rana de invernadero (Eleutherodactylus planirostris), una especie exótica originaria del Caribe cuya acelerada capacidad de expansión ha movilizado a investigadores, docentes y estudiantes, consolidando a los Centros Regionales Universitarios de la Universidad de Panamá como piezas clave en la generación de ciencia periférica.
La investigación científica es liderada por Eduardo Zambrano, estudiante de la Escuela de Biología del Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUV), quien trabaja bajo la asesoría del doctor Eric E. Flores, investigador de la Estación Científica COIBA AIP. El estudio busca determinar la distribución exacta de este anfibio y evaluar el impacto real que su presencia puede generar sobre los ecosistemas nacionales.
A diferencia de las especies locales, esta rana deposita sus huevos directamente en la tierra húmeda o la hojarasca, de donde emergen los ejemplares completamente formados sin pasar por la etapa de renacuajo. Esta particular ventaja evolutiva les permite viajar de forma inadvertida en la tierra de macetas y plantas ornamentales, facilitando su dispersión por el territorio panameño.
El músculo regional en la Ciencia Ciudadana
Para hacer frente a este reto ambiental, la iniciativa se ha estructurado bajo el modelo de "ciencia ciudadana" a través del proyecto “Alerta Rana Invasora”. El objetivo es democratizar el acceso a la información y descentralizar la investigación, apoyándose firmemente en las estructuras universitarias del interior del país.
En una reciente jornada virtual de capacitación que reunió a 77 participantes a nivel nacional, se evidenció el rol articulador de los centros regionales. El encuentro contó con una destacada representación de las sedes de la Universidad de Panamá en Coclé y Azuero, cuyos estudiantes y docentes se sumarán a las tareas de vigilancia. A este esfuerzo de las provincias centrales también se integraron universitarios de UDELAS Azuero y educadores de Metetí, en la provincia de Darién.
Esta red de monitoreo no solo une a la academia de las distintas regiones, sino que conecta el conocimiento científico con las comunidades escolares básicas. En la capacitación también participaron activamente docentes y estudiantes del Colegio Secundario Félix Esteban Oller de Narganá, en la Comarca Guna Yala, y del IPT de Río Luis, en el norte de Santa Fe de Veraguas, demostrando el alcance territorial del proyecto liderado desde el CRU de Veraguas.
Vigilancia digital desde las provincias
La recopilación de datos de campo se realizará mediante la plataforma digital de acceso gratuito Epicollect5. Con esta herramienta tecnológica, los nodos de investigadores en los centros regionales y los ciudadanos voluntarios podrán registrar avistamientos en tiempo real a través de fotografías y coordenadas geográficas exactas.
Aunque los especialistas aclaran que la rana de invernadero no representa ningún peligro directo para la salud humana, su potencial para alterar las cadenas alimenticias nativas al competir por comida con los anfibios locales, o su posible papel como vector de parásitos, hace que el mapa nacional de distribución que están construyendo los centros regionales sea una herramienta científica urgente para la conservación de la biodiversidad en Panamá.


