"La tecnología puede ser abusiva si no mide la realidad": Entrevista con el decano Alexander Pérez sobre la lucha contra el fraude en los exámenes de admisión de Veterinaria
Ante el escándalo y problema registrado en torno a los exámenes de admisión universitarios —que incluyeron hasta la promoción descarada de servicios externos para resolver pruebas en línea—, las unidades académicas han tenido que endurecer sus protocolos. Para entender cómo se está blindando la excelencia académica en el campus, conversamos con el Dr. Alexander Pérez, decano de la Facultad de Medicina Veterinaria.
En una entrevista exclusiva para UP Informa, el decano detalló las drásticas medidas que implementó su administración para erradicar las trampas digitales y garantizar que quienes ingresen a la carrera posean las capacidades reales para sostenerla.
De la vulnerabilidad digital a la modalidad "presencial-virtual"
Para el decano Pérez, la total digitalización sin supervisión dejó de ser una opción viable al evidenciar anomalías alarmantes en los puntajes de entrada.
“Imagínense que nosotros encontramos 20 índices de candidatos arriba de 2.00, lo cual es complicado porque sabemos que no todos consiguen esa puntuación. Incluso vimos que promocionaban ‘te hacemos el examen’ hasta en las mismas redes de la facultad. ¿Cómo puede ser posible? Si queremos mandar profesionales adecuados al campo de nuestro país, esta no es la manera”, señaló categórico.
Para frenar esta situación, su gestión implementó una solución estricta: el examen presencial-virtual.
- Los aspirantes deben trasladarse obligatoriamente a las instalaciones de la facultad con su propia computadora.
- La prueba se realiza de forma digital, pero dentro de un salón vigilado de manera estricta por profesores y miembros de la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Medicina Veterinaria.
- Cada candidato debe firmar una hoja de asistencia al ingresar al salón; si el sistema registra que alguien hizo el examen en la web pero no estuvo presente de forma física, la prueba queda automáticamente anulada.
Resultados contundentes: Menos trampa, menor deserción,
La medida, aunque exige un mayor esfuerzo logístico y la cooperación activa de docentes y estudiantes, ha demostrado un éxito rotundo.
Antes de instaurar esta metodología, la alta tasa de puntajes ficticios se traducía posteriormente en una crisis de deserción académica. Al enfrentarse a materias de alta exigencia como química, física, matemáticas, fisiología y anatomía, la realidad golpeaba a los ingresantes y entre 10, 15 o 20 estudiantes terminaban abandonando la carrera (un golpe duro para una facultad cuyo cupo se limita a solo 50 estudiantes).
“Posteriormente a esto, nosotros tuvimos solamente un candidato con índice arriba de 2.00; ya era una cosa real. La selección mejoró y el índice de deserción bajó bastante significativamente”, destacó el decano Pérez, comparando la situación local con problemáticas similares ocurridas a mayor escala en el extranjero.
Un mensaje claro para los futuros profesionales
Para finalizar, el decano reflexionó sobre el uso de la tecnología en los procesos de evaluación y lanzó una advertencia directa a los aspirantes que intentan burlar el sistema:
“La tecnología a veces no es tan funcional en estos casos; es abusiva, porque no muestra realmente las características de un buen candidato. Si yo permito que alguien me haga el examen, ten la plena seguridad de que cuando entres a las ciencias de la salud, en el primer semestre no te va a ir bien.”
Con estas acciones, la Facultad de Medicina Veterinaria de la UP busca blindar la meritocracia, asegurando que las batas blancas sean portadas únicamente por quienes realmente tienen el mérito y la capacidad de ganárselas en las aulas.


