DÃa Mundial de Ambiente
La Organización de las Naciones Unidas en 1972, en su Asamblea General, estableció el 5 de junio como el DÃa Mundial del Ambiente. Este dÃa, asà como los Acuerdos de ParÃs sobre el Cambio Climático, promovidos por la inteligencia internacional, se implementan con timidez en muchos paÃses.
Las grandes potencias industriales, a pesar que en un inicio eran reticentes a adherirse a los Acuerdos de ParÃs sobre el cambio climático, poco a poco lo incorporan a sus agendas como polÃtica de Estado. El supuesto peligro de una debacle económica mundial, como aseguraron algunos industriales, es una falacia como se comprueba en paÃses donde se ejecutan polÃticas ambientalistas.
El uso de energÃa renovable en sustitución de los combustibles fósiles, es sin la menor duda la vÃa a través de la cual los humanos de nuestro tiempo y de los tiempos que vendrán se reconciliarán con la naturaleza y elevará su calidad y expectativas de vida. Pero los esfuerzos que se hacen en la mayorÃa de los casos no van más allá de las proclamas y buenas intenciones.
Los polÃticos actuales se han quedado sin banderas. El discurso que manejan no tiene arraigo en la población. Sus arengas caen en oÃdos sordos. Ciegos, ante las demandas de una sociedad que dejó de sustentarse en los arquetipos del siglo pasado, no logran encaminar sus pasos. En la sociedad de consumo, las consignas para devolverle a la juventud el protagonismo necesario no pueden articularse de espaldas a la realidad ambiental de la humanidad.Â
Algunos no internalizan que el paradigma del siglo XXI es la protección del ambiente, para procurar salvar el planeta de la depredación desaforada de los recursos hÃdricos, bosques, humedales, flora, fauna y recursos minerales.
Hay que salvar el planeta. Hay que garantizar la existencia del Sapiens (si es que en verdad somos el mono sabio). Hay que evitar la extinción de las especies. Hay que mantener el equilibrio de la naturaleza. Hay que evitar que la vida, tal como la conocemos hoy, desaparezca al amparo de la infinita estupidez humana de la que hablara Albert Einstein.
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