Gobierno abierto, transparencia activa y rendición de cuentas
El concepto de gobierno abierto surge como respuesta a la necesidad de fortalecer la relación entre Estado y ciudadanÃa mediante prácticas que promuevan la transparencia, la participación y la colaboración. En este marco, la polÃtica de datos públicos, la transparencia activa y la rendición de cuentas se convierten en pilares fundamentales para consolidar democracias más sólidas y confiables.
El gobierno abierto no se limita a la publicación de información, sino que implica un cambio cultural en la administración pública. Su objetivo es fomentar la participación ciudadana, promover la innovación en polÃticas públicas y garantizar que los procesos estatales sean accesibles y comprensibles para todos.
Las consultas ciudadanas que realizan los gobiernos locales para ejecutar proyectos de inversión en sus comunidades y las de iniciativas legislativas que presentan ciudadanos ante la Asamblea Nacional, son algunos ejemplos de mecanismos que evidencian la participación ciudadana en la toma de decisiones.
Por otro lado, la información generada por el Estado siempre debe ser considerada un bien común, lo que significa que los datos deben estar disponibles sin restricciones indebidas. Definitivamente que existirán asuntos que por seguridad nacional o compras estatales que involucren secretos comerciales que tendrán que ser reservados, aunque esta excepción puede prestarse para abusos. Por ejemplo, que una entidad estatal califique la compra de uniformes para su personal como un asunto de seguridad nacional, motivo por el cual se reserva la información del acto público y consecuente adjudicación, provocando opacidad en la gestión pública y desconfianza en la población.
La transparencia activa supone que el Estado no espere solicitudes de información, sino que publique de manera proactiva datos relevantes para la ciudadanÃa. El presupuesto general del Estado, pliegos de cargos, contratos públicos, adendas a contratos, planillas, informes de gestión es información relevante para los ciudadanos y no debe implorarse por su publicación o actualización. De esta forma, se fortalece la confianza en las instituciones.
Por su parte, la rendición de cuentas es el mecanismo mediante el cual los funcionarios y las instituciones explican y justifican sus decisiones y acciones. Se vincula directamente con la transparencia, pero va más allá: implica la existencia de mecanismos de control ciudadano y de sanciones en caso de incumplimiento. Sin rendición de cuentas, la transparencia se convierte en un ejercicio meramente formal.
El principal desafÃo radica en evitar que estas prácticas se conviertan en simples discursos sin impacto real. El Estado se ha ido modernizando, asà mismo su forma de comunicar y divulgar información; los murales han quedado en el pasado, hoy impera lo digital; por eso el Estado debe fortalecer la alfabetización digital para que la ciudadanÃa en general tenga acceso e interprete los datos públicos. La equidad en el acceso evita que solo ciertos sectores se beneficien de la información.
El gobierno abierto, la transparencia activa y la rendición de cuentas no son conceptos aislados, sino engranajes de un mismo sistema orientado a fortalecer la democracia. La responsabilidad del Estado es garantizar que estos principios se traduzcan en prácticas efectivas, accesibles y sostenibles. Solo asà se logrará que la ciudadanÃa no sea un espectador pasivo, sino un actor activo en la construcción de lo público.
La autora es abogada y docente de la Facultad de Derecho y Ciencias PolÃticas del Centro Regional Universitario de Colón.
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