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Elogio del Juega Vivo

Por: Gersán Joseph Garzón | Publicado el: 12 noviembre 2018



El juega vivo es una expresión que con atinada precisión aplica la sabiduría popular, asumo que debemos tomarlo como un valor, es un impulso a la pro actividad de las personas humildes, pobres, en fin, desposeídas. Esto implica una atendible propuesta, es la invitación a agudizar la creatividad, a desencadenar el ingenio para poder enfrentar y resolver los problemas del día a día, se trata del diario bregar para buscarse la vida con honradez y dignidad.

¿Por qué hemos de elogiar al juega vivo? Acudiendo a la memoria de la frase popular. “Juega vivo panameño bobo”, esto promueve a la acción del pobre, a prepararse para enfrentar con éxito los vaivenes de la vida. Promueve el despertar desde la bobería hasta despabilarse. En términos generales considero que se ha tergiversado lo que en un principio constituye un llamado al despertar del individuo. Ser el motor de su sustento, mediante el ingenio y el trabajo honesto.

Haciendo un símil con los deportes, la sabiduría popular señala que la vida es como un juego y que hay que estar despierto, estar vivo, para no perderlo, que se prepare, que estudie, que vea más allá del horizonte, que trabaje en la subsistencia de hoy, pensando en el futuro. Juegue vivo y no se gaste en el mes de diciembre, todo el dinero que ahorró en el año; juegue vivo cumpliendo sus deberes y reclamando sus derechos; juegue vivo ante el aumento de la luz, del teléfono, las medicinas, del agua, del pasaje, pues le van a encarecer su vida trayéndole más problemas que resolver para subsistir; juegue vivo y no crea las promesas politiqueras de los candidatos a puestos públicos por elección popular quienes prometen, y luego que son elegidos no cumplen sus promesas; o de los dirigentes que los utilizan para llegar a una posición influyente y negociar con los detentadores del poder en nombre de ellos.

Juegue vivo y no permita ser despojado de los beneficios derivados de las áreas revertidas, estás deben beneficiar a toda la sociedad panameña y no a los que están cada cinco años en el poder, diciendo “quítate tú pa´ ponerme yo”. 

Juegue vivo y denuncie en los barrios marginados todos aquellos mafiosos que asesinan a la juventud con drogas; juegue vivo y defienda el derecho que tenemos todos a vivir en paz, pero salga a defender como padre y madre, como ciudadano y ciudadana el derecho a la vida, el derecho al trabajo, el derecho a la salud, a la educación, a una vivienda digna; juegue vivo y no se quede callado o callada con un silencio cómplice cuando se atropella a personas por su extracción social, condición económica, etnia o credo político; juegue vivo y esté vigilante de que sus hijos e hijas reciban una enseñanza de calidad para que sean ciudadanos y ciudadanas que aporten y engrandezcan nuestra patria; juegue vivo y no deje que los gobernantes nos endeuden, nos empobrezcan sin que exista una rendición de cuentas retroactiva ante los malos manejos de la cosa pública; juegue vivo, y no permita que prosperen los abusos y maltratos contra la mujer y la niñez. 

Juegue vivo cuando le quieran privatizar su seguridad social prometiéndole fórmulas mágicas que a la postre conducen a un encarecimiento de los servicios de salud; juegue vivo cuando le quieran vender vaca loca por vaca sana;  juegue vivo cuando le quieran hacer obras en sus barriadas con la partidas circuitales para reelegirse usando nuestro propio dinero; juegue vivo cuando los partidos políticos  justifican la asignación del subsidio electoral, ellos deben hacer sus propias actividades de recaudación de dinero y no tomar de los dineros públicos, ¡es nuestro dinero!.

Elogiamos el juega vivo, cuando defendemos nuestro derecho a tener una bahía limpia para todos los panameños y no sólo para los hoteles y clubes de yates; juegue vivo para que los precios de los corredores no sean elevados antojadizamente; juegue vivo y no deje que se abuse de la explotación de nuestros recursos naturales por unos pocos en detrimento de la mayoría de panameños y panameñas; juegue vivo esfuércese como lo hacen otros panameños y extranjeros; juegue vivo y enorgullézcase de su identidad y no deje que los modelos importados le acomplejen; juegue vivo panameño y exíjales a los servidores públicos que desarrollen honestamente su labor y no se crean los dueños de los recursos de todos; juegue vivo y denuncie a los empresarios que incumplen con el pago de derechos adquiridos por sus trabajadores.

En relación a todo lo anterior, es prudente destacar que en los últimos años ha aparecido un nuevo sentido del juega vivo, donde el término se utiliza para designar una gama de antivalores. El uso le ha dado validez a esa acepción, sin embargo, no conviene dejar de lado el sentido popular del término del que nos hemos ocupado, y el cual designa una constelación de valores que ya hemos enumerado y que es pertinente afianzar, de allí pues, que no es ocioso nuestro elogio del juega vivo. ¡Juega vivo Panamá!.

*El autor es doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, por la Universidad de La Coruña. Profesor Titular de la Facultad de Economía. Departamento de Análisis y Economía Aplicada.

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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