“La Comarca”, adaptaciones de los pueblos indígenas en medio de la pandemia


Por: Darío Sanjur | Publicado el: 18 enero 2021 Reportaje

(Primera Parte)

Las calles vacías, los rayos del sol hacen complemento con las nubes, en un paraíso  tropical  llamado  Narganá o Yandup,  una isla que pertenece a la Comarca de Guna Yala, al noroeste de Panamá. Sobre esta isla se encuentra  la ciudad de Narganá y  muy cerca  la  Isla Corazón de Jesús que permanece conectada por un puente.

En este territorio  existe  una gran cantidad de biodiversidad, lleno de ecosistemas marinos, donde es muy fácil disfrutar de las aguas transparentes y de la  arena blanca, con  áreas silvestres protegidas que desempeñan un papel fundamental en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Es la única región donde hay una sucursal de banco, una escuela, hospital y biblioteca, ya que infraestructuras en las islas de alrededor no existen.

A pesar de los cambios que ha sufrido la humanidad a raíz del actual coronavirus, que ha cobrado la vida de millones de personas, los  pueblos “Gunas” conservan sus hábitos de vida milenaria y sus viejas costumbres, una cultura fascinante, primitiva y una región misteriosa con inagotable belleza, que atrae a cientos de personas cada año nacionales y extranjeros de todas partes del mundo, cautivados por sus grandes atractivos naturales.

Conocidas a nivel mundial, las famosas "molas" forman parte de la herencia cultural de los indígenas guna, utilizadas en la confección de numerosos artículos, como prendas de vestir y adornos.

Amalia Escobar, nativa de la comarca relata que las hermosas obras de arte, conocidas como "Molas", son prendas confeccionadas por las mujeres gunas, surgieron a mediados del siglo XIX, cuando emigraron a las islas.

Atravesando la pandemia

En casas de bambú con techo hecho de hojas y metal, otras  de cemento, pintadas de colores llamativos, se encuentran pasando el distanciamiento social, los indígenas en la comarca.

Si bien es cierto, antes de que el covid-19 irrumpiera en las  vidas de los pueblos indígenas, ya  estas personas convivían con diferentes problemas en su vida diaria, debido a la falta de acceso a agua en varias comunidades, falta de mejoras en el   servicio de salud, poco acceso a la educación y en el aspecto de medio ambiente, la comarca tiene un problema con la disposición de los desechos sólidos, esto debido a que no cuenta con un sistema de recolección de basura, para evitar que cada familia tire directamente al mar los desperdicios. Es decir que la pandemia del coronavirus lo que hace es agudizar los problemas que ya existían.

Amalia Escobar y su hija Dariulis Garrido, muestran una secuencia de fotografías del lugar, un silencio que guarda éste paraíso en medio de las grandes afectaciones en la salud  y la economía, donde los moradores del lugar han bajado la producción en la pesca, así como la disminución del comercio de las artes que confeccionan.

Dariulis es una adolescente, inteligente,  llena de metas y sueños, cursa el sexto año de secundaria, explica como han tenido que adaptarse para las nuevas tecnologías digitales y resalta lo necesario que es estar en constante actualización con las herramientas que brinda el internet. Por otro lado, también cuenta como las “Gunas” han utilizado el tiempo libre para multiplicar sus talentos con las vistosas molas.

Una de las cosas que más ha perjudicado a los pueblos comarcales, es el poco acceso al internet, y los pocos conocimientos de la tecnología, la falta de recursos educativos y la desigualdad social.

En un día normal, en medio de la pandemia, se observa en la comarca a  las mujeres que visten con camisas de mola alusiva a la fauna y flora que los rodea, y faldas de una yarda y media anudadas a la cintura, adornadas con aretes redondos de oro, la original característica argolla en la nariz, con pintura en las mejillas de rojo, pero con un nuevo implemento, ahora con mascarillas quirúrgicas y algunas con mascarillas de telas, además utilizan collares de oro, pulseras,  tobilleras de chaquiras, y  otra cosa muy representativa, es la pañoleta de color rojo y amarillo que les cubre la cabeza cada vez que salen de sus hogares. La tradición permanece de generación a generación, a pesar de cualquiera adversidad, así sea el covid-19, siempre cultivan su propia esencia de su cultura, rompiendo fronteras.

Para el  sábado 16 de enero del 2021, 1638 habitantes han sido afectados por el covid-19 en la comarca Guna Yala, desafortunamente con pérdidas humanas.


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