“La Universidad no se detiene, aunque nos frenen”: rector Flores denuncia bloqueo de más de 2,000 trámites por parte de la Contraloría
El rector de la Universidad de Panamá, Dr. Eduardo Flores Castro, alzó la voz con firmeza ante lo que calificó como un obstáculo operativo que asfixia el funcionamiento de la institución: más de 2,000 trámites detenidos por falta de refrendo de la Contraloría General de la República, lo que ha puesto en riesgo desde el funcionamiento de las cafeterías hasta la continuidad de investigaciones científicas, insumos médicos y operaciones básicas en los centros regionales. “Es momento de diálogo, no de ataques. La universidad sirve al país y necesita respaldo, no bloqueo”, declaró en entrevista con la periodista Castalia Pascual.
Flores Castro detalló que, si bien la Contraloría aprobó recientemente la compra de insumos para las cafeterías del campus central, ese avance es apenas un caso aislado en medio de una parálisis generalizada que afecta a todas las sedes universitarias del país. Citó el ejemplo del Centro Regional Universitario de Bocas del Toro, que enfrenta más de 60 trámites pendientes, incluso para la adquisición de simples baterías para computadoras. “Cada trámite tiene que venir a la sede central en Panamá, y muchos llevan más de dos meses esperando refrendo”, lamentó el rector.
El impacto no se limita a lo administrativo. Los servicios del Instituto Especializado de Análisis —clave para verificar medicamentos en el país— y la Clínica Veterinaria de Corozal están comprometidos por la falta de insumos. También están en riesgo proyectos de investigación financiados por organismos internacionales, pues, a pesar de no utilizar fondos del Estado, requieren refrendos contralores. “Incluso el pago a profesores visitantes y expertos internacionales está suspendido”, advirtió Flores.
Frente a los señalamientos de la Contraloría sobre deterioro en la infraestructura, presunto nepotismo y clientelismo, Flores fue enfático: “El mantenimiento depende del presupuesto. Si en 25 años solo se asigna la mitad de lo requerido, el deterioro es inevitable”. Recordó que la universidad cumple funciones vitales que van más allá de la docencia, como el monitoreo sísmico, la producción de semillas para el agro nacional, y el apoyo científico a entidades como Tocumen y el Canal de Panamá. “No es solo una universidad; es un servicio estratégico para el país”, puntualizó.
Uno de los puntos más sensibles abordados fue el subsidio del menú estudiantil a 50 centavos. El rector defendió su vigencia con argumentos personales y sociales. “Sin ese menú, yo no habría sido físico. Miles de estudiantes lo necesitan para seguir estudiando”, afirmó. También aclaró que muchos alumnos cursan carreras de forma parcial mientras trabajan o estudian más de una disciplina, por lo que superar los 10 años de matrícula activa no es inusual. “La educación no tiene edad. Un egresado nuestro obtuvo su título a los 83 años”, recordó con orgullo.
En cuanto a las auditorías iniciadas por la Contraloría, Flores aseguró que no se han encontrado irregularidades y reiteró su apertura a la fiscalización. Reafirmó además que no aspira a la reelección como rector y que, concluida su gestión, regresará a su cátedra de Física. Finalmente, manifestó su preocupación por el impacto de las protestas que interrumpen el año escolar en el país, y reafirmó que la UP ha retomado al 100% la presencialidad, al tiempo que colabora con el Ministerio de Educación en estrategias para reforzar el aprendizaje de estudiantes afectados. “No podemos sacrificar a las nuevas generaciones. Siempre hay otro camino”, concluyó.


